ARDE PARÍS
Los recientes disturbios callejeros de París han causado un gran espanto, pese a que, de hecho, no supongan ninguna novedad unos graves desórdenes provocados por un evento futbolístico. Sin embargo, en esta ocasión, debido al carácter multicultural del fenómeno de marras, han sido muchos los que han replanteado existencialmente la cuestión acerca de la nación francesa.
Al respecto, creo que es importante distinguir bien entre el caos sensible y el caos subyacente e inteligible. El primero impresiona intensamente nuestros sentidos, pero únicamente tiene razón de efecto; el segundo, por el contrario, es el más importante, puesto que tiene razón de causa y raíz. Es decir, resulta más grave el desorden ideológico que el caos visible, provocado éste por aquél.
Fijémonos bien, Francia ha pasado de ser la "hija primogénita de la Iglesia" a mostrarse como una "estructura de pecado", o sea, una república revolucionaria, orgullosa de enarbolar, por ejemplo, la bandera del laicismo, del progresismo (liberal o izquierdista), del abortismo, del wokismo o del multiculturalismo.
El reciente caos callejero no ha surgido por generación espontánea. Francia simplemente recoge lo que, durante mucho tiempo, ha sembrado y votado. Dicho de otro modo, la gentuza que incendió las calles parisienses también es, de algún modo, hija de la Revolución. El desorden produce desorden; la revolución engendra más revolución, siendo ésta altamente contagiosa.
En fin, la revolución es "principio de disolución" social; es aquí y no fuera donde hay que buscar la etiología del empeño de una nación por suicidarse. Algunos temen que se produzca un "gran reemplazo", pero éste no sería posible sin el antedicho principio autodisolvente por el que han optado libremente los franceses; su propio espíritu anticristiano y contranatural los ha enfermado y debilitado. En efecto, Francia, al haber renegado de su contenido formal cristiano, por medio de un laicismo feroz y recalcitrante, ha terminado atrayendo, como efecto secundario, a otras culturas y religiones para que ocupen el lugar que antes tenía el catolicismo.
¡Las ideas siempre tienen consecuencias!

Generated by Thread Navigator
Press ⌘ + S to quick-export
