VIOLACIONES MASIVAS SOVIETICAS
Los soldados del ejército soviético, durante la Segunda Guerra Mundial, violaron sin contemplaciones a cerca de dos millones de mujeres alemanas de todas las edades en Prusia Oriental, Pomerania, Silesia y Berlín. Se calcula que la mujer violada

por los rusos con menor edad fue una niña de 6 años (que terminó muriendo de una enfermedad venérea), mientras que la mayor fue una anciana de 75 años, sin mencionar que miles de ellas fueron sometidas por los soviéticos a violaciones múltiples. Sin embargo, antes de desencadenar
la venganza bolchevique sobre Alemania, el ejército soviético cometió sus primeras atrocidades en Polonia, donde más de 100.000 mujeres polacas, de los 4 hasta los 80 años fueron violadas por los soviéticos. Uno de los casos más impactantes, ocurrió en un convento donde
residían 25 religiosas, de las cuales, 15 fueron violadas y asesinadas por los bolcheviques, siendo las 10 restantes violadas repetidamente, algunas de ellas, hasta 50 veces. Otro caso terrible ocurrió en el pueblo de Gołab, cerca de Radom, donde encontraron a una niña de 8 años
violada en grupo y con las piernas medio arrancadas. En Olsztyn fueron ultrajadas todas las polacas de 9 a 80 años y en Dębska Kuźnia, 268 polacas fueron violadas por los soviéticos. La Unión Soviética no reconoció el asentimiento de los convenios de Ginebra (1899 y 1907) por la
Rusia zarista y rechazaron firmarlo hasta 1955, por lo que los estalinistas no se sentían obligados a poner ningún tipo de límite a su sed de venganza. Así pues, los comisarios políticos comunistas alentaban a los soldados a desencadenar su rabia y a tomar a las mujeres alemanas
como botín de guerra. Cuando los rusos se apoderaron de Prusia Oriental, quedaron estupefactos al comprobar el alto nivel de vida que disfrutaban los campesinos alemanes, comprobando con sus propios ojos la prueba palpable de que la Unión Soviética no era el paraíso del
trabajador y del campesino, tal como les había asegurado la propaganda bolchevique. Las prósperas granjas germanas provocaban una mezcla de desconcierto, envidia, admiración e ira entre los soldados comunistas, descargando de inmediato su resentimiento inhumano contra la
población civil indefensa, especialmente contra los niños (quienes después de ser asesinados eran clavados en las puertas de los graneros como advertencia) y las mujeres, a las cuales comenzaron a violar en masa. Un libro publicado en 2005 por el historiador británico Antony
Beevor, “Berlín, la caída: 1945”, demostró documentalmente la masacre cometida por el ejército soviético a medida que ocupaba territorio alemán y relata que en Moscú, Beria y Stalin sabían muy bien lo que estaba sucediendo. En la zona oriental, fueron violadas 1.400.000 mujeres
de todas las edades, desde niñas a ancianas y la orgía continuó con la toma de Berlín, donde se cometieron más de 100.000 violaciones. Como si no hubieran tenido suficiente, en la zona controlada por la Unión Soviética, continuaron con esta práctica llegando a cometer otro medio
millón de abusos. El sadismo estuvo presente en todos los casos, pero especialmente en aquellos en los que las hijas eran violadas delante de sus madres o, en aquellos otros, en los que los abusos sexuales iban acompañados de torturas que terminaban con la muerte de las víctimas.
La documentación oficial consultada por el historiador no deja lugar a la duda sobre los brutales hechos. En ellos, los más crueles resultaron ser los soldados mongoles del ejército comunista que llegaron a crucificar vivas a mujeres que previamente habían violado, llegándose a
encontrar a algunas que habían sido ahorcadas con sus propios intestinos, tras haberles abierto el estómago. Las brutales atrocidades sexuales cometidas por la manada bolchevique a las mujeres, se resume en este párrafo del libro de Antony Beevor: “La imagen de soldados portando
antorchas en llamas encima de rostros de mujeres refugiadas en un bunker, seleccionando a sus víctimas, es característica común de la totalidad de los ejércitos soviéticos que participaron en la batalla de Berlín”. En total, los soldados comunistas torturaron, mutilaron y
violaron a dos millones de niñas, mujeres y ancianas (llegando a violar hasta 70 veces a la misma mujer), de las que asesinaron a unas 240.000 de ellas.
Bibliografía:
“Berlín, la caída: 1945” de Antony Beevor.
Bibliografía:
“Berlín, la caída: 1945” de Antony Beevor.

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