En 1942, el último buque de guerra holandés superviviente de la Batalla del Mar de Java huyó rumbo a Australia. Ante la amenaza de la aviación japonesa, decidieron poner en práctica una descabellada idea: convertir su barco en una isla tropical. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽

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El 15 de mayo de 1940, los Países Bajos se rendían oficialmente al ejército alemán, pero numerosos buques de su Armada, que lograron escapar a Gran Bretaña o estaban destinados en zonas apartadas, continuaron luchando contra las potencias del Eje.

Surabaya, en la isla de Java, hoy uno de los principales puertos de Indonesia, era uno de esos remotos lugares donde tenía su base de operaciones el dragaminas Abraham Crijnssen, el último buque de guerra holandés superviviente de la Batalla del Mar de Java, en febrero de 1942

Ante el avance japonés, este dragaminas planeaba refugiarse en Australia, escoltado por otros tres buques de guerra, pero su partida se retrasó debido a que tenía que realizar reparaciones a bordo, así que, cuando inició su viaje, lo hizo en solitario.

Este navío podía alcanzar solo 15 nudos de velocidad y no estaba preparado para defenderse de la aviación, lo que lo convertía en un blanco perfecto para los japoneses y sus bombarderos, que le pisaban los talones.

¿Cómo iban a conseguir llegar a Australia atravesando el mar de Java sin ser detectados por los aviones? La idea que se les ocurrió fue tan descabellada como audaz: convertir su barco en una isla tropical.

El mar de Java, que se extiende alrededor de Malasia e Indonesia, contiene más de 18.000 islas, por lo que pensaron que podrían intentar hacer pasar su barco por uno de los pequeños islotes que salpican toda la región.

Aunque la hazaña parecía algo imposible de conseguir, valía la pena intentarlo si con ello se conseguía engañar a los japoneses y salvar la vida de la tripulación, así que se pusieron manos a la obra.

Para ello, se detuvieron en las islas cercanas para talar árboles y recolectar tanta vegetación y follaje como les fuera posible para que la cubierta pareciera un trozo de jungla. Además, cualquier parte expuesta del navío se pintó para simular rocas y acantilados.

La principal amenaza era ser vistos desde el aire, así que, durante el día, fondearían el buque y permanecerían cerca de la costa de alguna pequeña isla para hacerse pasar por un islote y pasar desapercibidos.

Por la noche cubrirían tanta distancia como pudieran en dirección a Australia, rezando para que los japoneses no notaran la desaparición y reaparición de una isla ante sus mismísimas narices.

Y aunque en un principio su idea pudiera parecer una locura, funcionó y lograron pasar desapercibidos para los aviones japoneses y sus destructores, sobreviviendo al viaje de 8 días a Australia.

El dragaminas se convirtió de este modo en el último barco en escapar de la amenaza japonesa en las Indias Orientales Holandesas. Llegaron a Freemantle el 20 de marzo de 1942 y, cuando contaron su historia, se convirtieron en héroes.

En 1961 fue retirado del servicio activo y en 1995 fue adquirido por el Museo Naval Holandés, donde hoy puede ser admirado por todos aquellos interesados en conocer su fascinante y loca historia. No tengas miedo a intentarlo, ten miedo a no hacerlo.

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