En 1942, novecientos republicanos españoles enrolados en la legión francesa resistieron durante dos semanas el asedio de los Afrika Korps de Erwin Rommel en la fortaleza africana de Bir Hakeim. Esta es la historia de lo que allí ocurrió. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽

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El 23 de octubre de 1940, Adolf Hitler y Francisco Franco mantuvieron una reunión en la ciudad de Hendaya, en la frontera entre Francia y España. El alemán resumía la entrevista con una lapidaria frase: “Con estos tipos no hay nada que hacer”.

Aquel día marcó para siempre la opinión de Hitler sobre Franco como un sujeto mediocre, y de los españoles como unos “vagos” con sangre de “moros” que adoraban a la “mayor ramera de la historia: Isabel la Católica”.

Pero cuando Hitler los vio luchar, su juicio cambió, ya que, independientemente del bando en el que estuvieran, los españoles luchaban como fieras.

A partir de entonces, los calificaba de “andrajosos”, pero también de valientes y decía que no conocía a seres más impasibles, ya que apenas se protegen y desafían a la muerte, lo que explicaba que los alemanes celebraran tenerlos luchando junto a ellos.

El problema era que los españoles también luchaban en su contra. Tras el fin de la guerra civil española, miles de personas abandonaron España por los Pirineos. Los que tenían experiencia militar pasaron a formar parte de la 13ª Semibrigada de la Legión Extranjera francesa.

Esta unidad, conocida como "La 13", quedó bajo el mando del general Charles de Gaulle tras la rendición de París a los nazis en 1940 y lucharían en Noruega o en Dunkerque. Eran considerados por los franceses unos alborotadores difíciles de mandar, con una valentía extraordinaria.


En diciembre de 1940, la presión del ejército británico sobre las tropas italianas en Libia provocó que Benito Mussolini solicitara refuerzos a Hitler, quien envió al general Erwin Rommel con una división Panzer para socorrer a su aliado.

Tras recibir nuevos refuerzos y preparar a sus hombres para el calor extremo, los Afrika Korps iniciaron la ofensiva con un objetivo esencial: Tobruk, una ciudad clave por su puerto y por ser la entrada a Egipto y al canal de Suez.

Entre las unidades llamadas a defender Tobruk se encontraba la 13, quienes recibieron órdenes de movilizarse el 14 de febrero de 1942, mientras estaban encuadrados en la 1.ª Brigada de la Francia Libre bajo el mando del general Marie-Pierre Koenig.

La defensa de Tobruk estaba asignada al VIII Ejército Británico, al mando del general Neil Ritchie, quien había diseñado un dispositivo formado por varios baluartes defensivos, entre los que se encontraba un antiguo fuerte colonial otomano

Esta fortaleza levantada en una encrucijada de rutas de caravanas y que tenía una posición estratégica era Bir Hakeim. Sus 3.500 defensores, pertenecientes a la 1.ª Brigada de la Francia Libre eran de lo más variopinto: rusos, judíos, africanos… y 900 españoles de La 13.

Contaban con 50.000 minas que habían enterrado en los alrededores del fortín, además de un centenar de cañones anticarro, aunque este contingente era superado ampliamente por las seis divisiones italianas y alemanas que tenían frente a sí y que sumaban en torno a 30.000 hombres.

La madrugada del 26 de mayo de 1942 comenzó el asedio. En la vanguardia iba una treintena de carros de combate seguidos por medio centenar de Panzer alemanes que fueron despachados por las minas y los cañones anticarro.

En una segunda oleada, varios tanques italianos lograron penetrar en las líneas aliadas por el sector que defendían los legionarios españoles, quienes, por encima del estruendo de la artillería, comenzaron a gritar: “¡Como en Madrid, compañeros!"

Tras abandonar inmediatamente sus agujeros en la arena, se dispusieron a recibir a los blindados con una lluvia de gasolina y cócteles molotov que acabaron por hacer huir retroceder a los atacantes.

Tras ver a los españoles actuar así, los legionarios del resto de nacionalidades bautizaron esas técnicas defensivas como “el recital español”, gracias a las cuales destruyeron o inmovilizaron en torno a setenta carros blindados.

Los Panzer de Rommel podían simplemente rebasar la posición y seguir hacia Tobruk, pero visto lo visto, aquella espina podría convertirse en un puñal y clavarse en sus líneas de abastecimiento, por lo que optó por reforzar el ataque y dirigir él mismo el asedio.

El 2 de junio se reanudó el ataque, pero de nuevo fueron rechazados, aunque en esta ocasión las fuerzas del Eje completaron el cerco. Bir Hakeim estaba completamente rodeada.

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