¿Sabías que los tercios españoles, una de las unidades de élite más poderosas de la historia, salvaron Malta y Europa de la amenaza otomana? ¿Y que esta hazaña fue silenciada y olvidada durante siglos por los historiadores? Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽

La isla de Malta, situada al sur de Sicilia, controlaba las rutas comerciales del mar Mediterráneo. En 1530, Carlos I la arrendó permanentemente a la Orden de San Juan del Hospital de Jerusalén por el pago de una renta anual de un halcón, dando origen a la Orden de Malta.

Su situación privilegiada y que sus eternos enemigos habían dispuesto allí su sede, suscitó el interés otomano, que se disputaba el control de la zona con el imperio español, provocando que atacaran la isla en 1551 y 1560 sin conseguir arrebatar su posesión a los cristianos.

En 1565, el gran maestre de la orden, el francés Jean Parisot de La Valette, sabía que un gran ataque turco era inminente, ya que la expedición musulmana había sido informada por los espías del rey Felipe II.

Así que ordenó el adiestramiento militar obligatorio de todos los vecinos de Malta, el acopio de maíz, agua y provisiones y la preparación para una larga resistencia hasta la llegada de una flota de ayuda.

Iniciada la primavera, dos compañías de soldados del Tercio de Sicilia (las tropas de élite españolas) habían sido enviadas a Malta para reforzar las defensas, unas unidades que serían vitales para el desenlace del asedio.

Frente a las escasas fuerzas que pudieron reunir los cristianos, en torno a 7.000 combatientes, los otomanos habían congregado a una de las mayores flotas de guerra de la historia moderna con 131 galeras y medio centenar de barcos más, junto a 40.000 soldados.

La gran flota invasora apareció el 18 de mayo de 1565, desembarcando en la zona oeste, lugar al que La Valette envió una expedición de caballeros castellanos para comprobar las fuerzas enemigas y que aprovechó para exterminar a cien de los atacantes, dando cuenta de su valía.

Durante días, los otomanos realizaron diferentes escaramuzas para comprobar las defensas de los cristianos, mientras los mandos discutían cómo comenzar el ataque en una decisión que selló su derrota: enfrentarse a los españoles en el fuerte de San Telmo.

Esta fortaleza estaba construida en piedra maciza y se encontraba situada frente a la capital. Los otomanos creían que si tomaban el control de este castillo podrían destrozar desde allí el resto de defensas cristianas, permitiéndoles también resguardar su flota en la ensenada.

Su conquista no era necesaria, pero los turcos cayeron en la trampa. Creían que en menos de 3 días podrían hacerse con su control, pero necesitarían un mes y miles de bajas, porque allí estaban los españoles.

Cuando La Valette entendió que atacarían primero San Telmo envió allí a sus mejores hombres, las dos compañías de españoles del Tercio, ordenó aprovisionar la posición y sustituir a los soldados muertos cada noche.

El 24 de mayo comenzó el bombardeo que, poco a poco, fue devorando los muros de San Telmo, pero en su interior nadie se rendía. Los españoles incluso llegaron a salir de su refugio en varias ocasiones para realizar incursiones nocturnas en los campamentos otomanos.

Cuando fue evidente que solo un asalto directo podría terminar con la resistencia, los turcos lanzaron un ataque cuerpo a cuerpo, pero el mejor equipamiento de los cristianos y su férrea disciplina, evitaba que la plaza cayese, a pesar de luchar en una proporción de 100 a 1.

La guarnición, 500 soldados del Tercio, y alrededor de 100 caballeros, pudo mantener la fortaleza hasta que se cerró completamente el cerco a mediados de junio, haciendo que cada baja fuese insustituible y provocando que los defensores fueran cayendo uno a uno.

El 23 de junio, tras un mes de asedio, los otomanos consiguieron tomar lo que quedaba del fuerte de San Telmo, matando a todos los defensores excepto a nueve caballeros que fueron capturados y un pequeño puñado que logró escapar nadando.

Tras 18.000 tiros de cañón y 6.000 hombres para hacerse con una posición irrelevante, los asaltantes ya habían perdido la esperanza por poder hacerse con Malta, aunque Solimán ofreció a los caballeros la rendición a costa de dejar que se marcharan vivos a Sicilia.

La Valette colgó al emisario, rechazó el acuerdo y exhortó a todos sus hombres a resistir hasta la llegada de los refuerzos. Aunque tarde, el socorro de Malta, preparado por Felipe II, llegó el 8 de septiembre, con unos 8.000 hombres, la mayoría, españoles de los tercios.

La flor y nata del ejército español arrasó a los jenízaros, las tropas de élite otomanas, asustadas por lo ocurrido durante el asedio a San Telmo, poniendo en fuga al resto de las tropas hacia sus barcos, que dejaron atrás la isla.

Malta había resistido un asedio imposible de casi cuatro meses, provocando en torno a 30.000 bajas enemigas en la primera gran derrota que los otomanos sufrían a manos de los cristianos en siglos.

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