En 1909, el director general de una pequeña fábrica de coches italiana en quiebra, decidió hacerse con el negocio. El 24 de junio de 1910 registraba en Milán su nueva compañía con el nombre de 𝗔nonima 𝗟ombarda 𝗙abbrica 𝗔utomobili. Nacía Alfa Romeo. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽

4 años antes, Pierre Alexandre Darracq, un fabricante francés de automóviles, había decidido construir una planta en Milán para el mercado italiano, pero la idea no cuajó, momento en que su director general se hizo con la fábrica a la que llamó:

Anonima Lombarda Fabbrica Automobili (ALFA).

El estallido de la Primera Guerra Mundial interrumpió la producción de vehículos, provocando la quiebra, de nuevo, de la empresa, hasta que un nuevo propietario, Nicola Romeo, dio un giro radical al negocio, al decidir producir armamento para la contienda.

Un año después del fin de la guerra, en 1919, la compañía regresó a la fabricación de automóviles, añadiendo su apellido al nombre de la marca y originando Alfa Romeo.

Pero Alfa Romero necesitaba un logo, así que desde la compañía decidieron llamar a un delineante, llamado Romano Cattaneo, para crear el nuevo emblema. Decidió emplear dos iconos de Milán: la serpiente del escudo de la Casa de Visconti y la cruz roja con fondo blanco de Milán.

La historia de la serpiente, basada en una leyenda del siglo V, cuenta que una serpiente gigante merodeaba por las cercanías de Milán devorando humanos y aterrorizando a la población.

Ottoni Visconti mató a la serpiente y su heroica hazaña fue conmemorada como parte del escudo de armas de la Casa Visconti, la cual gobernó la ciudad de Milán en la Edad Media y durante el inicio del Renacimiento.

La cruz de San Jorge, roja con fondo blanco, forma parte del escudo de Milán y recuerda la hazaña protagonizada por Giovanni Da Rio, un cruzado de quien se cuenta que fue el primero en escalar los muros de Jerusalén y plantar allí una cruz cristiana durante la Primera Cruzada.

Curiosamente, cuando Enzo Ferrari fundó su primera escudería, lo hizo mientras trabajaba para Alfa Romeo.

El 14 de julio de 1951, en Silverstone, uno de sus Ferraris rompía la imbatibilidad de Alfa en la Fórmula 1, un acontecimiento que marcó un antes y un después en el automovilismo.

Enzo Ferrari inmortalizó aquel éxito con la frase “Hoy maté a mi madre”, ya que su primera victoria la consiguió derrotando a un Alfa Romeo que él mismo había construido.

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