¿Sabías que Constantinopla, la actual Estambul, fue un bastión prácticamente inexpugnable durante siglos? Esto se debía, en parte, a una fabulosa cadena de 800 metros que protegía la entrada al Cuerno de Oro: la Cadena del Bósforo. Esta es su historia. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽

Estambul es una de las ciudades que más historia acumula entre sus murallas, ya que, debido a su posición estratégica a la entrada del Bósforo, ha sido centro de multitud de batallas e intentos de asedio.

El Cuerno de Oro es un histórico estuario a la entrada del estrecho del Bósforo que divide Estambul y que forma un puerto natural que ha protegido a griegos, romanos, bizantinos y otomanos durante siglos.

Los primeros en acondicionarlo fueron los griegos, constructores de la ciudad de Bizancio, pero sería durante el Imperio romano de Oriente cuando se edificó en él un muro para proteger la ciudad de los ataques desde el mar.

Constantinopla era un bastión inexpugnable gracias a su geografía y sus fabulosas murallas, pero también gracias a la Cadena del Bósforo. Esta cadena media 800 metros y cada uno de sus eslabones, que pesaba 14 kilos, se apoyaba en pequeñas boyas de madera para que flotaran.

Estaba anclada a la torre de Eugenio y en el otro extremo a la Gran Torre, edificación que fue destruida durante la Cuarta Cruzada en 1204, por lo que en 1348 se reconstruyó la torre Gálata, en la que se fijaba la cadena cada vez que el enemigo amenazaba Constantinopla.

Constantinopla formaba un triángulo con dos lados resguardados por el mar y las murallas marítimas, mientras el tercero, el lado de tierra, estaba defendido por la doble muralla terrestre y por el foso. La legendaria Cadena del Bósforo fue superada tan solo en tres ocasiones:


En el siglo X, cuando el Rus de Kiev llevó sus barcos por tierra hasta sobrepasar la cadena, aunque fue derrotado por los bizantinos con fuego griego.

En 1204, durante la Cuarta Cruzada, cuando los barcos cruzados fueron capaces de romper la cadena con un ariete y hacerse con la ciudad

En 1453, cuando el sultán otomano Mehmet II el Conquistador, viendo que no serían capaces de romperla, trasladaron en una noche sus barcos por tierra hasta alcanzar el Cuerno de Oro, donde los introdujeron de nuevo en el agua.


Este último asedio significó la caída de Constantinopla, el fin del imperio Bizantino y la retirada definitiva de las cadenas, marcando con ello, según algunos historiadores, el final de la Edad Media.

En la actualidad se conservan 407 eslabones, unos 190 metros, de la cadena original, la inexpugnable cadena que protegía a una civilización...

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