En 1940, Herman Göring, mano derecha de Hitler, afirmaba que si una sola bomba caía sobre Alemania cambiaría su apellido por el de Meyer (un apellido judío muy común). El 25 de agosto de 1940 aviones aliados bombardeaban Berlín. Así nacían las Torres Flak. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽

A pesar de que el ataque fue más anecdótico que dañino, su efecto psicológico fue brutal, ya que los bombarderos habían recorrido 950 kilómetros atravesando todos los sistemas defensivos alemanes, por lo que Hitler montó en cólera.

En consecuencia, el dictador alemán tomó dos decisiones: concentrar los bombardeos de su fuerza aérea sobre objetivos civiles en represalia y construir una serie de fortalezas antiaéreas para defender Berlín que fuesen indestructibles. Nacían las Torres Flak.

El propio Hitler esbozó unos diseños de las torres, que sus ingenieros siguieron al pie de la letra.

Su arquitectura era similar al de castillos medievales, con cuatro torres en cada esquina plagadas de baterías antiaéreas y con muros construidos por completo de hormigón armado con un grosor de 3,5 metros.

Las Torres Flak podían disparar 8.000 proyectiles disparos por minuto, tenían un alcance máximo de 14 kilómetros y fueron diseñadas tanto para Berlín como para Viena, Hamburgo o Fráncfort.

La idea era que formaran un triángulo que cubriera con sus baterías el espacio aéreo del centro de las ciudades.

Estas fortalezas cumplieron su objetivo con creces, llegando a ser un verdadero quebradero de cabeza para las fuerzas aéreas de los Aliados durante la guerra, ya que sus armas no conseguían dañarlas y su alta capacidad de fuego hacía imposible acercarse a ellas.

Por eso tuvieron que optar por bombardeos a gran altura para escapar de su fuego antiaéreo, perdiendo mucha precisión, o lanzar ataques masivos que desbordasen la capacidad de defensa de las torres.

Cuando las tropas soviéticas entraron en Berlín, las Torres Flak se convirtieron en castillos inexpugnables, en los que las tropas nazis se refugiaron y resistieron los intentos de asalto ruso hasta que toda Berlín había sido tomada.

Finalizada la guerra, las Torres continuaron siendo un problema para los Aliados. Por ello, tanto británicos como soviéticos se propusieron demoler las fortalezas, fracasando estrepitosamente, por lo que en la actualidad siguen todavía en pie.

Por cierto, tras el bombardeo británico de Berlín en 1940, los berlineses abucheaban a Herman Göring gritándole "Herr Meyer" cada vez que hacía una aparición pública, así que dejó de aparecer en público.

Si te ha gustado suscríbete a mi newsletter en ivanfernandezamil.com, sígueme y recuerda hacer RT del primer tuit para poder seguir escribiendo #LoshilosdeIVÁN.
Puedes hacerte con mis libros aquí: ivanfernandezamil.com/libros
Puedes hacerte con mis libros aquí: ivanfernandezamil.com/libros
View Tweet
Generated by Thread Navigator
Press ⌘ + S to quick-export
