¿Sabías que hace más de 800 años, el legendario rey Alfonso X recopiló en un libro diferentes juegos de mesa del mundo conocido, como el ajedrez y los dados? Por algo le llamaron El Sabio. Y esta es su historia. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽

Alfonso X era hijo de Fernando III el Santo y Beatriz de Suabia. Fue proclamado rey de Castilla en 1252 y es conocido por su gran interés en la cultura y el conocimiento.

Por eso decidió crear uno de los primeros tratados europeos que documenta las reglas y estrategias del ajedrez, así como de otros juegos de tablero como los dados, en un manuscrito crucial para el estudio de su evolución y su impacto en la sociedad.

El libro está encuadernado en piel y consta de 98 hojas con texto escrito en letra gótica a dos columnas con iniciales adornadas y 150 miniaturas. Se cree que pudo haber sido redactado entre 1262 y 1264 en Sevilla y está escrito en castellano medieval.

El libro se divide en tres secciones dedicadas al ajedrez, los dados y las tablas (similares al moderno backgammon). Cada sección contiene reglas detalladas, estrategias y descripciones de las piezas y sus movimientos.

Quizá pueda parecer sorprendente, pero Alfonso X jugó un papel activo en la creación del libro, desde el diseño inicial hasta la revisión final, dictando gran parte del texto y supervisando personalmente el trabajo de sus colaboradores.

Pero, ¿por qué un rey iba a dedicar su tiempo y a gastar sus recursos en recopilar las reglas de unos simples juegos de mesa?

Porque Alfonso afirmaba que los juegos son importantes para la alegría y el bienestar de las personas. Consideraba al ajedrez un juego noble que requiere inteligencia y maestría, al contrario de los dados, que dependían del azar.

Pero también creía que ambos tipos de juegos tienen su lugar y valor en la sociedad. Hasta tal punto que una leyenda cuenta que la ciudad de Sevilla evitó una guerra gracias a una partida de ajedrez entre cristianos y musulmanes.

En el año 1078 el rey Alfonso VI llegaba a las puertas de la ciudad de Sevilla para sitiarla y expulsar a los musulmanes de ella. Su ejército era tan fabuloso que los defensores no podrían hacer nada. La derrota estaba asegurada.

Pero su gobernante, el rey Al-Mutamid, pidió ayuda a uno de sus consejeros, el visir Ibm-Ammar, que ordenó que se labrara el más soberbio juego de ajedrez jamás visto en el mundo, con piezas talladas en ébano y con incrustaciones de oro y plata y un tablero elaborado en marfil.

Con dicho juego en su poder partió al encuentro del rey cristiano, que lo recibió en su campamento con hospitalidad. Ibm-Ammar conocía la gran afición del Rey al ajedrez, y era un excepcional jugador, al igual que Alfonso.

Un día se las arregló para que algunos cortesanos cristianos pudieran ver su fabuloso juego de ajedrez, para que su existencia llegara a oídos del monarca quien cuando se enteró, quiso ver con sus propios ojos aquella joya.

Pero Ibm-Ammar puso una condición: Se lo enseñaría si jugaba una partida con él. Si el cristiano ganaba, se podía quedar con el juego, pero si perdía, los castellanos debían retirarse de Sevilla.

El rey, desconocedor de la legendaria habilidad del visir para el ajedrez, aceptó el reto. Alfonso VI perdió la partida, cumplió lo pactado, y se retiró sin librar batalla y así fue como una partida de ajedrez decidió el destino de Sevilla. O así lo cuenta la leyenda.

En esa historia podemos apreciar la importancia que el ajedrez y multitud de juegos de mesa, han tenido para la humanidad, y por eso todo un rey decidió escribir un libro recopilando sus reglas y características.

La importancia de este libro fue extraordinaria, ya que tuvo un gran impacto en la cultura medieval y en la difusión y popularización del ajedrez en Europa y sirvió como referencia para otros tratados de ajedrez y juegos de tablero en los siglos posteriores.

Además, este libro fue uno de los primeros en emplear el castellano en lugar del latín, que era el usado en obras literarias y científicas y que era la lengua predominante para textos eruditos en esa época.

De esta manera hizo el conocimiento accesible a un público más amplio y contribuyó significativamente al desarrollo y estandarización de la lengua castellana.

Alfonso X fue uno de los primeros monarcas en utilizar el castellano en documentos oficiales, obras científicas, literarias y legales que ayudaron a establecer la lengua castellana como una lengua de cultura y conocimiento y promoviendo la unificación lingüística del reino.

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