FUNDAMENTOS MORALES
El libro de Godofredo Feder, “El Estado Alemán sobre una Base Nacionalsocialista” de 1923, se inicia con un prólogo de Adolfo Hitler, donde el líder político alemán señala la importancia del mismo y lo califica como el “catecismo” del movimiento

nacionalsocialista. A continuación, en una introducción escrita por el propio autor, éste manifiesta su anhelo por una Alemania unida y económicamente próspera, gracias a la abolición de los intereses prestamistas y a la liberación nacional de la forma económica estatal del
marxismo y del imperialismo capitalista hebreo. Después del prólogo de Hitler y de la introducción, Feder dedica el primer capítulo a los fundamentos morales del nacionalsocialismo, donde se cita como máxima principal y ley fundamental del movimiento, el aforismo “El Interés
Público antes del Interés Propio”. Esta demanda moral no niega en absoluto la propiedad privada y valora su importancia en toda sociedad civilizada, pero la subordina a los intereses superiores de la comunidad estatal (propiedad fiduciaria), con la finalidad de evitar que el
derecho de propiedad degenere y se convierta en un instrumento de poder y explotación social. Feder critica la idea capitalista de que no exista ninguna limitación moral en el uso de la propiedad privada y reprocha el hecho de que no esté prohibido acumular inmensas riquezas,
gracias a los métodos especulativos de la banca y de las sociedades bursátiles. El economista germano lamenta que la ley conceda a los acreedores el derecho de privar despiadadamente a sus deudores de sus hogares y posesiones, cuando condiciones adversas como la enfermedad o las
malas cosechas le impidan el cumplimiento de las obligaciones adquiridas, sometiendo a toda la humanidad trabajadora a la terrible esclavitud de los intereses prestamistas impuesta por el poder financiero internacional. Por otro lado, Godofredo Feder también condena la doctrina
del marxismo, que pretende destruir las instituciones, la cultura y la economía de las naciones, con la negación la propiedad privada, que despersonaliza el trabajo de los obreros, transfiriendo los bienes del pueblo a la burocracia estatal (capitalismo de Estado). En marcado
contraste con ambos extremos económicos recién descritos como el capitalismo parlamentario y el socialismo marxista, el ideal socioeconómico del nacionalsocialismo se inclina por una adaptación moderna del eficaz sistema gremial de la Edad media (corporativismo), que durante un
largo período de tiempo, se aseguró a través de la ordenación corporativa del trabajo comunitario entre maestros, oficiales y aprendices, una retribución equitativa por el esfuerzo realizado y donde, con la dedicación al trabajo y al buen desempeño de sus funciones, encontraron
su gratificante estímulo con fama y riqueza. Para Feder, el papel del Estado a nivel financiero debe limitarse a crear las condiciones necesarias para que la economía se pueda defender contra la temible usura del actual Estado capitalista. Ahora bien, ello implica que los
empleados estatales que ocupan puestos destacados en la vida pública sean responsables penalmente por sus actuaciones políticas, característica que en la actualidad está ausente, casi por completo, del gobierno nacional. En el sistema parlamentario, resalta Feder, los diputados y
los ministros, escudándose en las decisiones de la mayoría, disfrutan de inmunidad parlamentaria que les hacen irresponsables de cualquier posible negligencia en el desempeño de sus funciones. Así, los errores políticos los sufren los ciudadanos, mientras que el ministro
responsable solamente es reemplazado por otro funcionario del mismo partido que goza de idéntica inmunidad. El nacionalsocialismo tendrá como misión fundamental, eliminar radicalmente este estado de negligencia y exigir la mayor responsabilidad a todos los empleados estatales y a
aquellos funcionarios que destaquen en la vida pública. Esta responsabilidad debe ser especialmente estipulada legalmente y también llevada a cabo con severidad despiadada. Solamente de esta manera, afirma Feder, puede una comunidad nacional recuperar la confianza y la fidelidad
ciudadana, que unida a la responsabilidad política, traerá consigo una recuperación y un despertar del alma alemana, en un Estado nacional y obrero, donde todos los trabajadores encontrarán su
desarrollo personal y profesional dentro de la comunidad social. En el siguiente hilo, trataré el capítulo del libro dedicado a los fundamentos económicos del Estado nacionalsocialista.
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