¿Sabías que el legendario y riquísimo croissant no nació en Francia? Hay quien que afirma que su origen se remonta al asedio al que sometieron los otomanos a la ciudad de Viena en el siglo XVII. ¿Quieres conocer su increíble y poco conocida historia? Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽

En el año 1683 las tropas turcas ponían cerco a la ciudad de Viena. Las hordas de atacantes ya habían conquistado media Europa y solo la capital austriaca se interponía en su camino hacia las tierras con costas en el Atlántico.

Pero aunque los otomanos contaban con un número de tropas y soldados mucho mayor que los defensores, no eran capaces de atravesar las murallas, ya que su brillante diseño, sin ángulos muertos, imposibilitaba su toma por asalto.

Para intentar conseguir entrar en la ciudad pusieron en práctica un astuto plan: excavar túneles bajo las murallas en los que introducirían grandes cantidades de pólvora para volar los muros por los aires y abrir una brecha por la cual atacar.

Pero los defensores de Viena colocaron tambores con garbanzos o guijarros en las murallas que detectaban las vibraciones de las palas y los picos de los zapadores enemigos. Así que, cuando detectaban un túnel turco, excavaban un contratúnel y hundían el de sus enemigos.

Los turcos decidieron probar otra táctica. Intentar pasar debajo de los muros y las defensas austriacas para sembrar el caos y abrir las puertas de Viena. Para evitar ser detectados por las vibraciones decidieron cavar a mayor profundidad cerca de las murallas y solo de noche.

Cuando las superaran, irían subiendo los túneles a la superficie para sorprender a los austriacos dentro de su propia ciudad, lejos de las defensas exteriores. Pero no contaron con las faenas nocturnas de los panaderos, que trabajaban a las mismas horas en las que ellos excavaban

Cuando los turcos pusieron en marcha su plan, varios panaderos de Viena fueron los primeros en oír el ruido que provenía del subsuelo provocado por los invasores y dieron la voz de alarma a las defensas de la ciudad, que atacaron por sorpresa a las tropas mientras excavaban.

Este fracaso, sumado a la carga de los húsares que inspiró a J.R.R. Tolkien, fue tan terrible, que les obligó a levantar el sitio y huir. El contraataque fue tan poderoso que los otomanos fueron expulsados no solo de Viena sino más allá de las fronteras del imperio austriaco.
Para celebrar la victoria, los panaderos vieneses crearon un bollo que tenía la forma de una luna creciente, la misma que lucían las banderas del imperio otomano, como una manera de ridiculizar al vencido mientras disfrutaban de un delicioso manjar.


Con el tiempo, ese bollo acabó expandiéndose por toda Europa hasta que los franceses lo hicieron suyo, dándole la nacionalidad y oficializándolo con el nombre de croissant, una palabra que se utilizó por primera vez en 1863.

Y aunque este relato sea maravilloso y me encanta, a día de hoy sigue sin estar claro si se trata de realidad o de ficción. Sea como sea, parece una bonita historia para contar. Se non è vero, è ben trovato. ¡Que aproveche!

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