¿Sabías que la famosa Fanta nació en Alemania en 1940, durante los años más oscuros del nazismo de Adolf Hitler? Esta es su increíble, pero real, historia. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽

En 1923, Coca-Cola quiso ampliar su negocio e internacionalizarse. Proporcionaba el sirope "secreto" y en cada país se encargaban de aportar materias primas y la maquinaria necesaria para la fabricación, motivo por el que sabe ligeramente diferente según donde la bebas.

La expansión llevó a la marca hasta Alemania, donde querían conseguir que sus habitantes no bebieran solo cerveza, sino que también consumieran este refresco. La compañía levantó en el país 50 plantas de fabricación, pasando de vender 100.000 cajas anuales a casi cinco millones.

Hermann Göring, mano derecha de Hitler y comandante de su fuerza aérea, también había favorecido la expansión de la compañía, ya que quería nacionalizarla y apropiarse de su fórmula secreta, pero la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial truncó sus planes.

La guerra provocó el embargo de todos los suministros a las fábricas alemanas que, ante la imposibilidad de recibir los ingredientes necesarios para elaborar Coca-Cola, entre ellos el sirope que venía de Estados Unidos, dejaron de fabricarla.

Pero el director de Coca-Cola en Alemania decidió crear una nueva bebida que permitiera rentabilizar sus instalaciones y continuar así con el negocio.

Pensó en utilizar los excedentes de otras industrias junto con otros ingredientes que eran fáciles de adquirir y creó un nuevo refresco cuyo sabor variaba en función de los ingredientes disponibles en cada momento.

Ahora tan solo necesitaba un nombre, así que la compañía celebró un concurso entre sus empleados para encontrarlo. Uno de ellos propuso el nombre de "Fanta", diminutivo de la palabra "Fantasie", que es "imaginación" en alemán. Y así nacía Fanta.

Acabada la guerra, Fanta dejó de producirse, hasta que en 1956, aprovechando una de las fábricas que Coca-Cola tenía en Nápoles, y al excedente de naranjas que hubo ese año en la región, se lanzó de nuevo al mercado.

Curiosamente, en 1925, Coca-Cola fabricó un llavero de la suerte con la forma de una esvástica, aunque nada tenía que ver con los nazis. En aquella época, la esvástica era un símbolo de buena suerte y era muy popular en la publicidad, hasta que Hitler lo cambió todo y a todos.

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