NACIONALSOCIALISMO NO ARIO
El filósofo romántico, Juan Herder, fue el máximo exponente de la teoría del “volksgeist” o “espíritu de un pueblo”, que defendía la existencia de naciones independientes y diferenciadas, a cada una de las cuales les correspondía unos rasgos

constitutivos inmutables (culturales, raciales, etc) que, por lo tanto, son ahistóricos, anteriores y superiores a las personas que forman la nación en un momento determinado. Para esta teoría, los principales criterios que determinan la realidad nacional son el IDIOMA, como
medio de expresión de la tradición literaria, la RAZA, como portadora de valores innatos, y el FOLCLORE, como identidad cultural propia. Por consiguiente, para el nacionalsocialismo, un alemán sería aquel que tuviese como lengua vernácula el idioma germano, que fuese de raza aria
(germano-escandinava) y que mantuviera, conservara y respetara las costumbres y tradiciones alemanas, independientemente del lugar donde hubiese nacido o estuviera residiendo. Por ejemplo, el ministro de Agricultura germano, Ricardo Walther Darré, era considerado alemán, aunque
hubiese nacido en Argentina, puesto que su familia mantenía los vínculos culturales anteriormente señalados por Herder, con respecto a la nación alemana. Sin embargo, este criterio seguido por los nacionalsocialistas, no son exclusivos de los alemanes y se pueden aplicar a
cualquier otra nación. Por ejemplo, en 1982 se fundó el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Japoneses, liderado por Yamada Kazunari. El partido ensalza al Imperio de Japón y su alianza con el Tercer Reich, apoya la instauración de un Estado corporativo con un regreso
al shogunato tradicional nipón y el antisemitismo, porque cree en una conspiración judía internacional, que pretende controlar Japón por medio de la masonería. El partido sigue los principios del turanismo, que busca la unidad de todos los grupos de orígenes raciales turánidos o
altaicos (panaltaicismo) que, además de los yamatos japoneses, englobaría a los coreanos, los mongoles, los túrquicos, los húngaros e incluso, los finlandeses y los estonios (uroaltaicos). Por tanto, en el nacionalsocialismo, el criterio racial determina únicamente la

nacionalidad, pero no la ideología económica y política. No obstante, según las leyes de Nuremberg de 1935, una persona podía llegar a ser ciudadano alemán con sólo dos abuelos arios (michlinge), es decir, el hijo de un alemán y una judía podía ser considerado jurídicamente un
ciudadano alemán. Así pues, no es de extrañar, que numerosos mediojudíos (150.000), africanos o asiáticos, combatieran por el “Reich” nacionalsocialista en las filas de la “Wehrmacht” e incluso en las “Waffen SS”, como la “Indische Freiwilligen-Legion der SS”, la “Kaukasicher
Waffenverband der SS” o la “Ostürrkische Waffenverband der SS”. El 26 de mayo de 1944, Adolf Hitler en su discurso en Platterhof, se dirigió a sus oficiales y generales, afirmando que pueblo y raza no son la mismo. El político austriaco afirmaba que la raza era un componente

sanguíneo, un núcleo de sangre, pero que los pueblos muy a menudo no estaban compuestos de una raza, sino de varias diferentes. Esta declaración, “volk und rasse ist nicht dasselbe” (“pueblo y raza no son lo mismo”), es importante, porque unos veinte años antes, en “Mi Lucha”,
escribió que pueblo y raza eran lo mismo, sin embargo, ahora reconocía que una nación podía estar compuesta por varios grupos étnicos, aunque unida por una ideología nacionalsocialista común.
En definitiva, el concepto racial en el nacionalsocialismo es un término para determinar la nacionalidad, no un criterio político.
Fuente:
“Wikipedia”.
“Discurso de Platterhof” de Adolfo Hitler.
Fuente:
“Wikipedia”.
“Discurso de Platterhof” de Adolfo Hitler.
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