En 1984, un joven profesor de biología de Florida dibujó unas ilustraciones de la vida que había bajo las aguas, para tratar de explicar a sus alumnos cómo sobrevivía un ecosistema contaminado por el hombre. Su idea se convertiría en 𝗕𝗼𝗯 𝗘𝘀𝗽𝗼𝗻𝗷𝗮. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽

Stephen Hillenburg llamó a estas ilustraciones "La zona litoral", y estaban repletas de personajes que vivían bajo el agua, entre ellos, una esponja de baño. Mientras los dibujaba, se dio cuenta de que se había equivocado de profesión, lo que a él le gustaba era la ilustración.

Siguió dando clases de biología marina hasta que, en 1987, decidió dar un giro radical a su vida y se fue a estudiar Bellas Artes a California.

Allí, uno de sus tutores, le propuso continuar el maravilloso trabajo que había hecho con las ilustraciones de "La zona litoral" haciendo una serie animada como proyecto fin de carrera, lo que acabó encauzando su carrera hacia la animación.

Aceptó algunos trabajos de prácticas y realizó algunos cortos que, a pesar de no ser grandes éxitos, le auguraban un brillante futuro. En 1993 lo contrataron como guionista y dibujante para la seria de Nickelodeon, "La vida moderna de Rocko", donde demostró su valía.

Cuando esta serie finalizó, en 1996, Hillenburg decidió dar vida a aquellos fantásticos dibujos que había creado en 1984 mientras daba clases de biología. Para ello, formó equipo con algunos colegas de Rocko y se pusieron manos a la obra para diseñar la nueva serie.

Cuando tuvieron preparado el capítulo piloto lo presentaron a los directivos de Nickelodeon, pero no lo hicieron como lo harían los demás, sino que darían un gran espectáculo y para ello se presentó con una camisa y música hawaiana y un acuario con figuras de los personajes.

Algunos de los directivos acabaron diciendo: "¡alucinante!” Tan solo había que cambiarle el nombre, SpongeBoy, ya que estaba registrado por una marca de fregonas. Nacía "Esponge Bob SquarePants" (Bob Esponja Pantalones Cuadrados).

Desgraciadamente, Stephen Hillenburg fallecía el 26 de noviembre de 2018, con tan solo 57 años, por complicaciones de su enfermedad (ELA).

Sus cenizas fueron arrojadas en medio del océano Pacífico, a 800 kilómetros de la costa de California, donde reposan para siempre junto a sus maravillosas creaciones.

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