En 1825, Samuel Morse se encontraba en Washington cuando recibió una carta informándole de que su esposa estaba muy enferma. Cuando llegó, ya había sido enterrada. Esta desgracia fue la inspiración para una tecnología que cambiaría el mundo: el telégrafo. Tira del hilo 🧵👇👇👇

Samuel Finley Breese Morse, nació en Boston, en 1791. Estudió electricidad, pero su vocación era la pintura, así que acordó dedicarse a ello para ganarse la vida e incluso llegó a viajar a Londres para perfeccionar sus técnicas de dibujo.

Morse perfeccionó su estilo de dibujo, destacándose en la representación de escenas históricas y retratos, motivo por el cual fue reclamado por el Marqués de La Fayette, héroe francés de la guerra de independencia, para que le hiciera un retrato en Washington.

Mientras pintaba al francés, un mensajero llegó a galope con una carta de su padre en la que le informaba de que su mujer había caído gravemente enferma, por lo que Morse dejó el retrato sin terminar y viajó todo lo rápido que pudo a su casa en New Haven, Connecticut.

Pero llegó demasiado tarde. El cuerpo de su querida esposa ya estaba bajo tierra. Durante los días que había tardado en recibir la carta, había muerto, por lo que no había podido darle el último adiós.

Morse era profundamente religioso, por lo que creyó que esta era una señal de Dios para que buscase métodos más efectivos de comunicación entre largas distancias que pudieran llegar más rápidamente a sus destinatarios y que fuesen mejores que enviar cartas a caballo.

A diferencia de lo que se cree, el telégrafo no fue inventado por él, ya existían prototipos con anterioridad, pero eran extremadamente ineficientes, por lo que, en 1826, emprendió un viaje por media Europa para estudiar alternativas.

Tras conseguir enviar señales a través de un estímulo eléctrico, creó un código universal para interpretarlas basado en el sistema binario, con rayas y puntos, que fuese fácil de transmitir por el cableado eléctrico, conocido como Código Morse.

En 1840 ya tenía listo y patentado tanto el código como el dispositivo para enviar y recibir señales eléctricas y consiguió que el Congreso estadounidense destinara 30.000 dólares para instalar el primer cableado telegráfico.

El 24 de mayo de 1844 Samuel Morse envió el primer mensaje público de la historia a través de una línea telegráfica, entre Baltimore y Washington: "What hath God wrought" (Qué nos ha traído Dios).
Su invento cambiaría el curso de la historia.
Su invento cambiaría el curso de la historia.

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