El 11 de febrero de 1531 el rey Enrique VIII se proclama jefe de la Iglesia de Inglaterra al no lograr que el papa de Roma anulara su matrimonio con la reina Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos. No se atrevió a decapitarla como haría con Ana Bolena y Catalina Howard.


La reina Catalina de Aragón le había dado seis hijos a Enrique: 2 niños y 3 niñas. Sólo llegaría a la edad adulta María, que reinaría del 1553 hasta su muerte el día 17 de noviembre de 1558. Habiéndose engendrado 5 hijos, difícilmente el papa debía conceder la anulación.

La obsesión de lograr un hijo varón que le sobreviviera llevó a Enrique VIII a casarse con Ana Bolena, que acabó decapitada por orden del rey. ¿Su crimen? No haberle dado un hijo varón. Luego se casó con Juana Seymor. De esta unión nació Eduardo.

La madre de Eduardo murió a los doce días del nacimiento. El príncipe era un niño muy débil por lo que su padre volvió a casarse, esta vez con Ana de Cleveris. Esta hija de un príncipe protestante alemán y el matrimonio consolidaba una alianza entre estados enemigos de Roma.

Pero hubo un problema. Enrique VIII había concertado el matrimonio después de ver un retrato de Ana que la mostraba como una joven agraciada según los cánones de belleza de entonces. Cuando llegó a Inglaterra, Ana era fea, alta y corpulenta con el rostro con picaduras de viruela.

Enrique VIII se casó con Ana de Cleveris para no enfadar a su padre el principe protestante alemán pero nunca consumó el matrimonio. Al año se cansó de la "belleza" de la reina, anuló el matrimonio y Ana pasó a ser la "querida hermana del rey" gracias a no disputar la anulación.

Ana Cleveris tuvo suerte y no necesitó perder la cabeza para que se anulara su matrimonio. Además nunca fue consumado debido a su escasa belleza. Peor fortuna tuvo Catalina Howard con la que se casó en el año 1540. Acusada de adulterio y alta traición, esta sí fue decapitada.

Cinco esposas y Enrique seguía sin un heredero varón con suficiente salud. Así que se volvió a casar. Esta vez con Catalina Parr. Sin embargo Enrique no tuvo tiempo de engendrar otro hijo. Ya tenía obesidad mórbida, sífilis y una ulcera en un muslo que le llevó a la muerte.

Su heredero varón, Eduardo VI, no duró mucho al frente del reino: cinco años. Un fuerte resfriado le llevó a la muerte cuando tenía quince años. Curiosamente le sucedió la católica María I de Inglaterra y posteriormente Isabel I, las hijas que Enrique VIII no quería que reinaran.

El 19 de mayo de 1536 la reina de piel muy blanca Ana Bolena fue decapitada por orden del rey Enrique VIII. ¿Su crimen? No haberle dado un hijo varón. Pero ya saben ustedes, el intolerante fue el rey Felipe II y la Leyenda Negra la tiene q soportar España. dariomadrid.com/enrique-viii-d…
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