PROPIEDAD PRIVADA
El nacionalsocialismo niega la monopolización del socialismo por parte del marxismo y basa su postura en el pensamiento del ingeniero, economista e ideólogo del Partido Obrero Nacionalsocialista Alemán, Godofredo Feder. Carlos Marx sostenía, en su

planteamiento económico, que la plusvalía era generada por el trabajador, pero que se la apropiaba el empresario. El pensador materialista consideraba que el valor de un producto equivalía al tiempo que tarda un trabajador en manufacturar una materia prima contabilizado en
horas jornal y, puesto que, el empresario no ejerce trabajo alguno, ya que él únicamente aporta el capital, el beneficio que obtenía el empresario era debido a que el trabajador dedicaba más horas de las necesarias en la elaboración de las mercancías por encima del coste de
producción. Por lo tanto, no importa que un empresario abone buenos salarios, participe en actividades de beneficencia, sea buena persona, padre afectuoso o amigo entrañable, porque como capitalista es un explotador, ya que paga unos honorarios a sus trabajadores, que suponen
apenas una parte de lo que ellos producen. Así pues, para Marx, en la sociedad actual, las clases sociales se dividen según el lugar que cada uno ocupe en el proceso de producción, dividiéndose en capitalistas (propietarios de los medios de producción) y proletarios (no poseen
tales medios y dependen solamente de su esfuerzo laboral). Como consecuencia de ello, Carlos Marx condena la propiedad privada al considerarla una herramienta de explotación humana y promueve la instauración de una dictadura proletaria con un sistema económico planificado, donde
la propiedad y la iniciativa financiera corresponda exclusivamente a las entidades públicas del Estado. No obstante, el ideólogo nacionalsocialista Godofredo Feder consideraba que la teoría de la plusvalía marxista era errónea, porque, según el analista bávaro, la plusvalía era
generada por todo el pueblo trabajador de una comunidad nacional (tanto empresarios como obreros). Sin embargo, esta plusvalía no revierte en beneficio de la nación, sino que se la apropia la banca internacional mediante el cobro de intereses crediticios, sometiendo y
tiranizando a los Estados nacionales a la esclavitud de la deuda. El enorme crecimiento de los intereses crediticios provoca que el capital prestamista sea muy superior al capital industrial (producción de bienes de consumo) y, por tanto, exista una gran cantidad de dinero en
circulación, que no está respaldado por bienes tangibles y que, por consiguiente, crea inflación, la cual debe cubrirse con la plusvalía generada por todo el pueblo trabajador de una comunidad nacional (empresarios, obreros, comerciantes, funcionarios, etc…), que deben sufragar
los intereses demandados por la alta finanza internacional, que se apropia de la riqueza productiva de las naciones, amasando una inmensa fortuna sin esfuerzo alguno. Feder lamentaba y criticaba la ceguera del marxismo, que no había sabido reconocer la profunda diferencia
existente entre el capital productivo industrial, que produce bienes materiales y fomenta el desarrollo nacional y el capital prestamista bursátil, que se apropia por medio de los intereses crediticios de las plusvalías generadas por la comunidad trabajadora y que conduce a la
explotación de los pueblos. Godofredo Feder reconoce la propiedad privada, porque considera que los productos del trabajo pertenecen a los propios trabajadores. Ni el trabajador puede entender que los frutos de su trabajo son patrimonio de una burocracia estatal (comunismo), ni
tampoco puede comprender que dichos productos deban entregarse a una empresa bursátil (capitalismo). Así pues, Feder considera que del mismo concepto de trabajo surge el reconocimiento de la propiedad privada, pero subordinada a los intereses sociales o socialistas del Estado.
Bibliografía:
"Manifiesto contra la Usura" de Gottfried Feder.
"Manifiesto contra la Usura" de Gottfried Feder.
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