BANCA PRIVADA
La inflación supone el aumento generalizado de los precios en el mercado de bienes de consumo y sus efectos son la disminución del valor real de la moneda, el desaliento del ahorro, el descenso de la inversión y la escasez de bienes. Las causas de la inflación son

variadas como, por ejemplo, una política monetaria de devaluaciones, un acrecentamiento de la demanda sobre la oferta (escasez de bienes en el mercado), un aumento de los costos de las materias primas, del incremento salarial o de la aplicación de impuestos indirectos como el IVA
y, finalmente, la inflación autoconstruida, que se produce cuando se prevé un fuerte incremento futuro en los precios (por ejemplo, del petróleo) y por ende, se comienzan a ajustar los mismos desde antes, para que el aumento sea gradual y minimizar sus efectos nocivos. No
obstante, el ideólogo nacionalsocialista, Gottfried Feder, añadía un nuevo elemento inflacionista a los ya citados, la inflación crediticia de la banca privada. El filósofo materialista, Carlos Marx, afirmaba que las clases sociales de una comunidad se forman siguiendo el lugar
que cada uno ocupe en el proceso de producción, dividiéndose en empresarios (propietarios de los medios de producción) y proletarios (no poseen tales medios y dependen solamente de su esfuerzo laboral). Sin embargo, para Feder, existía un tercer grupo social por encima de estas
dos clases, que era la de los banqueros, que aunque no poseían la propiedad de los medios de producción, controlaban el flujo monetario por medio del usura y, por tanto, eran los dueños del capital, elemento necesario para iniciar el proceso de la producción. El analista bávaro
consideraba que el sistema capitalista estaba especialmente diseñado para favorecer a la banca privada, que sin producir absolutamente nada, se beneficiaba del esfuerzo de las clases trabajadoras (tanto de los empresarios, como de los obreros) parasitando y apropiándose, por
medio del interés crediticio, de las plusvalías generadas por los mismos. Según los nacionalsocialistas, la alta finanza prestamista internacional (Rothschild, Warburg, etc.) controlaba, por medio de la masonería, a los políticos (Roosevelt, Truman, etc.), por medio de las
sociedades anónimas (cártel, trusts, etc.), a los empresarios industriales y por medio de la mafia (Lanza, Hoffa, etc.), a los sindicatos obreros. Para Feder, la banca privada se constituye como una entidad inflacionista, porque mediante la aprobación de créditos va generando un
volumen de capital financiero muy superior al valor de la producción industrial, ya que, cada vez que un banco da un crédito, está emitiendo dinero como anotación contable, es decir, como dinero que existe en los libros, pero que no tiene existencia física, porque los bancos no
guardan el dinero depositado en ellos, ya que mantener los fondos inmovilizados en sus instalaciones resulta escasamente rentable, por este motivo, los bancos toman una gran parte de este dinero depositado en los mismos y que no es suyo, sino de sus clientes, y lo invierten en
créditos, en valores bursátiles o en deuda pública, puesto que la ley solamente les obliga a mantener una mísera reserva de coeficiente de caja como prevención para evitar la quiebra del sistema bancario. Por este motivo, el dinero real que como papel impreso existe en
circulación, supone únicamente un porcentaje muy bajo del total del dinero que se mueve en el circuito bancario. Por ejemplo, supongamos que un ciudadano estadounidense deposita 1.000$ en un banco, éste tiene la obligación por ley de guardar un 10% como coeficiente de caja y, por
consiguiente, dispone de los otros 900$ para prestárselos a otra persona, este segundo ciudadano ingresa los 900$ del préstamo en otro banco, el cual, guarda el 10% como depósito bancario y presta los 810$ restantes a un tercer ciudadano y así sucesivamente, para cuando lleguemos
al décimo crédito, los 1.000$ depositados por el primer ciudadano han generado 10.000$ en préstamos dentro del circuito bancario, creando una inflación crediticia de 9.000$, que no existen como bienes tangibles, ni siquiera como billetes de papel, sino únicamente como anotaciones
en un libro de contabilidad, generando una burbuja inflacionista que termina estallando y provocando una crisis financiera, como las de 1929 y 2008, que fueron causadas por los intereses crediticios concedidos para la compra masiva de acciones y de inmuebles respectivamente.
Además, la llegada de la crisis tampoco preocupa a los magnates de la banca, porque los políticos se apresurarán a rescatarlos y a cubrir el agujero de la morosidad mediante los impuestos, ya que alegarán que si se deja quebrar al sistema bancario, los ahorradores perderán su
dinero, las empresas quebrarán y los trabajadores perderán sus empleos. Iniciándose así, un nuevo y diabólico ciclo inflacionista para mayor beneficio de la banca capitalista internacional.
Fuente:
"Wikipedia".
"Wikipedia".
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