El arma iraní que pone en jaque a Estados Unidos. No es un caza. No...

No es un caza. No es un submarino. Es un misil que obliga a Washington a gastar hasta 12 millones de dólares cada vez que intenta derribarlo.
Y el problema no es el misil. Es la factura. 🧵
Desde Irán, eso es todo Oriente Medio.
Este se guarda listo, se dispara rápido y se mueve de sitio.
Y Teherán ha empezado a combinar trayectorias, maniobras y velocidades distintas, además de lanzar drones y misiles más viejos contra los mismos objetivos.
Se llama saturación.
Un interceptor Patriot PAC-3 cuesta unos 4 millones de dólares. Un THAAD, unos 12.
Irán no ha revelado lo que cuesta su misil. Solo sabemos que es muy inferior.
Esa asimetría es toda la historia.
Cien horas.
El inventario de THAAD ha caído un 38%: quedan entre 234 y 278 interceptores. Las existencias de Patriot habrían bajado un 65%.
Conclusión de los analistas: no hay alternativa a Patriot y THAAD.
Se producen unos 600 Patriot y 96 THAAD al año. El objetivo de 2.000 y 400 es para 2030. Y entre la firma del contrato y la entrega pasan de dos a tres años.
Años de espera en una guerra de semanas.
Ormuz sigue casi cerrado: menos de 10 buques al día frente a los 100 habituales. Brent y WTI cerraron julio un 24% arriba.
Un misil que no habías oído nombrar acaba en el depósito de tu coche.