@YaderMorazan: Para que entiendan mi “loquera...
@YaderMorazan
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Jun 21, 2026
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Para que entiendan mi “loquera”: ¿Por qué soy tan “terco”, firme, “cerrado” y “radical” en mis posturas? 🧵
1/9🧵 Crecí en una familia sandinista en una ciudad agrícola muy pequeña (Matagalpa). Por propuesta de un profesor de la universidad, llegué al Poder Judicial en mayo de 2010. Allí trabajé más de ocho años como secretario de actuaciones, asistente de juez y juez suplente (en juzgados civiles y de violencia contra la mujer). Muchos de mis “padrinos”, protectores y compañeros eran trabajadores del Estado: personas que parecían buenas, gentiles, con oficinas llenas de frases motivacionales e imágenes religiosas, que me cuidaron y apoyaron durante todo mi trayecto.
1/9🧵 Crecí en una familia sandinista en una ciudad agrícola muy pequeña (Matagalpa). Por propuesta de un profesor de la universidad, llegué al Poder Judicial en mayo de 2010. Allí trabajé más de ocho años como secretario de actuaciones, asistente de juez y juez suplente (en juzgados civiles y de violencia contra la mujer). Muchos de mis “padrinos”, protectores y compañeros eran trabajadores del Estado: personas que parecían buenas, gentiles, con oficinas llenas de frases motivacionales e imágenes religiosas, que me cuidaron y apoyaron durante todo mi trayecto.
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2/9🧵 Creí sinceramente en el proyecto de nación. Vi de cerca cómo el FSLN había construido un relato de justicia social que permeó en mi formación y creencias. Sin embargo, desde que asumieron el poder comenzaron a acumularlo y, guardando las apariencias, empezó la violación sistemática al debido proceso. Dos casos me marcaron profundamente: el #OcupaINSS y la masacre del 19 de julio, hasta llegar a la represión de abril de 2018 (asesinaron a más de 300 personas en menos de tres meses).
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3/9🧵 Luego, vi cómo ese “proyecto revolucionario” que inicialmente decía que llegar al poder era el medio para defender a los oprimidos, se convirtió en el fin para crear una nueva élite que deja al pueblo con menos derechos que cuando inició y desde ahí, reprimir con violencia, encarcelando, desapareciendo, exiliando y hasta persiguiendo a sacerdotes. Entendí entonces la traición: la revolución había sido secuestrada por un pequeño grupo que convirtió un proyecto colectivo en un negocio familiar. Una élite que se sigue vistiendo de socialista, pero que solo socializa la deuda y privatiza el poder. Esa fue mi primera gran decepción.
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4/9🧵 Me tocó marcar una línea clara, primero de forma interna y luego pública. Tuve que romper relaciones con la mayoría de las personas con las que crecí como persona y como profesional, e incluso con familiares que se relacionan con la dictadura. Entiendo que en una dictadura mucha gente tiene que sobrevivir y disimular, pero hay un límite cuando ese régimen ha desplazado a más del 15% de la población nicaragüense, incluyendo familiares y amigos. Esta experiencia me llevó a la primera conclusión clara: los sistemas arbitrarios y represivos se sostienen gracias a las personas comunes (como yo, como mis antiguos compañeros y padrinos) cuando guardan silencio, justifican o miran hacia otro lado.
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5/9🧵 Después del exilio en agosto de 2018, trabajando de noche en la planta de Toyota, llegó la segunda decepción. Amig@s y personas con las que compartí lucha contra la dictadura nicaragüense, e incluso compañeros de activismo, empezaron a JUSTIFICAR o guardar silencio ante las arbitrariedades y la represión contra migrantes, de la que ellos mismos forman parte. Vi cómo se repetía el mismo patrón: primero se deshumanizaba a los más vulnerables, luego se ilegalizaba a quienes habían llegado legalmente, se hacían detenciones sin garantías en los pasillos de las cortes, y algunos que llegaron antes miraban por encima del hombro a los más precarios, sintiéndose “ciudadanos de primera”.
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6/9🧵 Hoy todos estamos en el mismo plano. La escalada que empezó contra los más débiles terminó alcanzando a quienes creían estar a salvo. Sentí que estaba volviendo a vivir la misma traición o experiencia, solo que ahora con gente que antes luchaba a mi lado. Por eso fui igual de tajante con este segundo grupo. No era radicalismo sin razón: era coherencia. Aprendí de ambos lados que una persona buena no celebra ni justifica el sufrimiento ajeno, aunque sea del “enemigo”. No defiende abusos, desapariciones, denegación de debido proceso o represión solo porque “es contra los que no me gustan”.
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7/9🧵 Esta experiencia, sumada a lo que viví en carne propia, reforzó aún más mi postura. He sido víctima directa de la dictadura nicaragüense: fui juzgado y condenado en ausencia, desnacionalizado en un proceso espurio transmitido por televisión y declarado prófugo de la justicia. Soy familiar cercano de presos políticos y vi cómo ese régimen interrumpió de golpe mi sueño profesional, obligándome a dejar atrás ocho años de servicio judicial para ganarme la vida como obrero en turno nocturno. Nunca he pertenecido a ninguna organización política ni social; siempre he sido simplemente un ciudadano común que decidió opinar con honestidad.
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8/9🧵 A pesar de todo, hoy le debo al FSLN y a sus propias contradicciones esa conciencia que me mueve: sus mentiras y manipulación de la esperanza popular terminaron despertando mi espíritu rebelde. Ser coherente no es ser de izquierda ni de derecha: es rechazar el abuso siempre, sin importar quién lo cometa ni a quién se lo hagan. Por eso no soy tibio. Por eso no me callo ni hago excepciones, aunque eso me aleje de algunas personas. No confundo venganza con justicia. El debido proceso o es para todos o no es para nadie. No quiero convertirme en lo que critiqué. Mis posturas no son partidarias, son éticas: defiendo la dignidad humana, la ley y los derechos de las víctimas, sin importar ideología, estatus migratorio ni color de piel.
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9/9🧵 Al final, no me importa quedar solo con dos personas, siempre y cuando esas dos compartan los mismos valores: compasión real por el dolor ajeno y coherencia. Prefiero eso a estar rodeado de hipocresía. Gracias por leer. Quien me conoce sabe que esto nace de haber visto de cerca el sufrimiento, no de rencor. Solo busco ser coherente con lo que aprendí de la vida.