@JaimeMercant: El católico hodierno vive agaz...
@JaimeMercant
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Apr 20, 2026
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El católico hodierno vive agazapado y acomplejado, creyendo erróneamente que la oración y los sacramentos constituyen una especie de oasis irenista, a fin de huir de las vicisitudes del mundo.
Por el contrario, la vida mística y sacramental robustece el alma para la lucha. En efecto, como enseña san Pablo, la vida cristiana es milicia y combate. Por lo tanto, quien no sepa esto no ha entendido la misión de la Iglesia militante y terrenal.
Así lo explica el Catecismo romano (1566): «La Iglesia militante está integrada por todos los fieles que todavía viven en el mundo. Llámase así porque sus miembros deben aún sostener una dura y continua lucha contra los terribles enemigos espirituales: mundo, demonio y carne» (parte I, cap. IX, n. 2).
Por desgracia, la Iglesia actual está intoxicada por «beatos falsos» que no sólo se contentan en expresar sus bobaliconas opiniones pseudopiadosas, sino que se dedican en cuerpo y alma a debilitar el ánimo guerrero de los otros fieles. Dichos «beatos falsos» piensan que la pusilanimidad, la tibieza y la mediocridad son condiciones necesarias para acceder al Cielo; ¡insensatos!
En definitiva, hay que huir de estos sujetos abyectos, pues son peores que los demonios.
Por el contrario, la vida mística y sacramental robustece el alma para la lucha. En efecto, como enseña san Pablo, la vida cristiana es milicia y combate. Por lo tanto, quien no sepa esto no ha entendido la misión de la Iglesia militante y terrenal.
Así lo explica el Catecismo romano (1566): «La Iglesia militante está integrada por todos los fieles que todavía viven en el mundo. Llámase así porque sus miembros deben aún sostener una dura y continua lucha contra los terribles enemigos espirituales: mundo, demonio y carne» (parte I, cap. IX, n. 2).
Por desgracia, la Iglesia actual está intoxicada por «beatos falsos» que no sólo se contentan en expresar sus bobaliconas opiniones pseudopiadosas, sino que se dedican en cuerpo y alma a debilitar el ánimo guerrero de los otros fieles. Dichos «beatos falsos» piensan que la pusilanimidad, la tibieza y la mediocridad son condiciones necesarias para acceder al Cielo; ¡insensatos!
En definitiva, hay que huir de estos sujetos abyectos, pues son peores que los demonios.