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@innversos: La cereza del pastel | hyuninh...

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22 views Apr 12, 2026
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La cereza del pastel | hyuninho mini fic

Si, Lee Minho es un beta. Nació beta y morirá como tal. Pero, contrario a lo que su familia piensa, el también esta destinado a una vida perfecta, a tener al alfa perfecto y —si dios quiere— a la cereza del pastel.
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Para referencia ; Los hermanos Lee (de mayor a menor)
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[ nota : al final del todo añadiré un link del manuscrito completo si es que alguien quiere leerlo completo y no en tweets, pero por el momento estoy traduciendo poco a poco porque lo escribí en ingles. son al rededor de 4000 palabras, creo ]
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Comienzo: 'Lover's Lies'

A pesar de provenir de una familia muy exitosa, Lee Minho, hijo mayor de los Lee, tuvo que construir su propio imperio por el simple hecho de ser un beta. Mientras que sus hermanos (menores que el, y aún así herederos de la empresa familiar) tuvieron todas las herramientas para desarrollarse como grandes empresarios, el se vio obligado a esforzarse el doble para todo.

En una sociedad donde no solo su circulo parecía subestimarlo, si no también aquellos que juraban quererlo, Minho se las arregló para convertirse en el mas exitoso de sus seis hermanos. Y eso era increíble, de verdad lo era. Solo que con el pasar de los años vivir así se volvió... solitario.
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El no tenía feromonas ni mucho menos celos, y estaba tan ocupado con el trabajo que apenas lograba mantener una relación. La mayoría de omegas eran demasiado demandantes y terminaban siendo infieles, y los alfas se sentían amenazados ante su éxito. Además, no sentía atracción hacia las mujeres, lo que hacía aun mas difícil encontrar pareja (los hombres son tan complicados, maldición).

Así que, por muchos años, Minho intentó asumir el hecho de que estaría soltero para siempre. De todas formas, ¿Qué mas daba darle una razón mas a sus padres por la cual odiarlo? Una sola raya mas al tigre, eso es lo que era su eterna soltería.

Eso fue, por supuesto, hasta que su hermana le presentó a Hwang Hyunjin.
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Deslumbrante e imponente - la persona mas interesante por mucho en aquella recepción, sumergida en champaña y sonrisas falsas. Hwang Hyunjin era un modelo, exitoso y de una familia de buen nombre. Muy reservado en sus manerismos, y a la vez jodidamente difícil de ignorar. Bendecido genéticamente. Lo mas importante, alfa, por donde sea que se le viera.

No fue motivo de sorpresa que Minho estuviera atraído hacia el tan pronto como lo vio caminar, pasos decididos, mentón bien en alto. Y estaba bien, genial. Minho podía pretender que no le afectaba cuando algo le removía el piso. Pretender que era imponente el mismo, a pesar de que el aire que respiraba dolía cada vez que alguien le señalaba, murmurando por lo bajo cosas sobre el. Era bueno fingiendo que le importaba un carajo que un alfa guapo camine por ahí como si el mundo fuera suyo y ni siquiera le importara que lo fuera.

Ignorar que una simple reverencia de parte de Hyunjin, un simple e insignificante saludo, fue lo mas memorable de su noche le resultó fácil.

El que Hyunjin empezara a coquetearle horas mas tarde, no.
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Lo primero que pasó por su cabeza fue un simple '¿Por qué?'.

Cuando él... bueno.

Para empezar, era mayor. No feo, no eso, simplemente no el tipo de la mayoría de alfas. Minho lo sabía, pero entonces, ¿Por que Hyunjin le estaba coqueteando?

¿Por qué en ese lugar lleno de aromas dulces, omegas jovenes y millonarios, poderosos, con familias que los respaldaban, Hwang Hyunjin decidió sentarse cerca suyo? ¿Inhalar hasta que sus fosas nasales se ensancharon, como si Minho tuviera feromonas que emanar?

En un momento determinado, Hyunjin apoyó su brazo sobre la mesa. Sus dedos finos, uñas pintadas de negro brillante, cayeron languidos sobre el mantel, peligrosamente cerca de la copa de vino de Minho. Cuando Minho carraspeó, un tanto anonadado y de la nada con una sed de los mil demonios para sujetar dicha copa y beber, Hyunjin giro la mano, dejando su muñeca expuesta. Minho nunca podría oler lo que las feromonas de Hyunjin le estuvieran diciendo, pero la boca se le hizo agua ante la piel tersa, las venas ligeramente visibles como las suyas propias nunca llegarían a serlo.

Como un rayo sobre su cabeza, Minho no se lo tuvo que pensar dos veces.

¿Bien podría el aprovechar la oportunidad para tener una noche con ese alfa, no?
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En resumen: al carajo todo. Sí. ¿A quién le importaba, de todos modos?

Despues de todo, Minho no era el beta inútil que sus padres asumían. No era tan tonto como para dejar pasar esa oportunidad, servida en bandeja de plata para sus manos insaciables. Y si ese alfa quería probarlo, ¿quién era él para negarse?

Y dicho y hecho.

Minho sujetó la muñeca ajena entre sus dedos para apartarla unos centímetros, antes de tomar su copa y beber. Mantuvo sus ojos afilados sobre los de aquel alfa cinco años menor que él; sintió el vino afrutado en su lengua, dulce, como a él le gustaba.

Horas mas tarde, se llevó a Hyunjin a su penthouse e infló el pecho con orgullo cuando el alfa admiró el lugar, con la boca abierta ante el hombre que había seducido. El partidazo que Minho siempre intentaba convencerse que era antes de una buena noche de sexo.
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De alguna manera Minho esperaba que, después de esa noche, Hyunjin desapareciera de su vida como muchos otros.

Pero Hyunjin no era un alfa común, así que Minho despertó ante la escena más tierna del mundo: el joven alfa desparramado en la cama, acurrucado con una almohada y roncando suavemente. Sus facciones eran suaves, delicadas, incluso femeninas. Capaces de cambiarle la vida a cualquiera.

Minho lo llamaría de nuevo. Le daría trabajo si era necesario o si estaba en aprietos. Probablemente no lo estaba, pero lo haría si se lo pedía. Estaba seguro de ello mientras más admiraba su rostro sereno.

—¿Me miras dormir? —preguntó Hyunjin, abriendo uno de sus ojos.

Su mueca habría resultado graciosa si Minho no estuviera en tanto shock.

—¿Algún problema? —preguntó Minho de vuelta, luego de unos segundos de profunda reflexión.

La misma reflexión que, más tarde, le conseguiría su primer novio.
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Sin embargo, no se supone que todas las historias de amor se mantengan dulces, y eso era algo que Minho aprendió por las malas a los dos años de lo que él catalogaba como 'una relación exitosa'.

En general, todo había ido de perlas con Hyunjin: el menor era atento, dulce y, lo mejor de todo, no necesitaba de un omega durante sus periodos de celo. En cuanto a su vida profesional, resultó ser más exitoso de lo que Minho pensó en un inicio y de una familia más poderosa que la suya propia, lo cual jugó a su favor cuando estos últimos empezaron a tratarlo, finalmente, como a un ser humano.

Durante esos dos años, Minho reconstruyó su relación con sus hermanos. Su madre empezó a invitarlo a tomar el té y su padre lo llevaba a sus citas de golf con socios comerciales.

Estaba en la cúspide de su fama, saciado de amor y éxito. Incluso los medios de comunicación lo amaban, lo cual beneficiaba tanto a su negocio como a su salud mental.

Todo parecía increíble gracias a su relación con Hyunjin. No solo por los beneficios que traía el amarlo, sino también por la sensación de seguridad - el estar rodeado de un amor que ni siquiera sabía que anhelaba tanto en un inicio.

Es por eso que consideró el matrimonio.
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Se coló en la casa de sus padres una mañana tranquila, buscando un reloj que su abuelo le había regalado antes de morir - quería dárselo a Hyunjin en su aniversario, día en el cual pretendía conversar sobre la posibilidad de casarse. Construir un futuro juntos.

Pero, al pasar por el despacho de su padre, oyó una voz familiar: suave, gentil y elegante. Una voz que había aprendido a amar, que aún hacia que su corazón palpitara en su pecho, lleno de vida.

Era la voz de Hyunjin, y Minho sonrió involuntariamente antes de darse cuenta de lo extraño que era que estuviera allí. Hyunjin le había dicho que estaría trabajando hasta tarde esa misma mañana, cuando estaban acurrucados en la cama.

Se acercó lentamente y quedó sorprendido al ver a Hyunjin sentado allí, bebiendo ron caro que normalmente evitaba. En ese momento, solo le bastó escuchar el repiqueteo de los zapatos de su padre contra el suelo para saber que ambos estaban teniendo una conversación seria. Un escalofrio corrió por su espalda.
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—No estoy seguro de que eso sea lo que mis padres quieran, solo es eso —decía Hyunjin mientras hacía girar el vaso. El sonido del hielo contra el vidrio despertó a Minho de su estado de shock—. Quieren que la boda sea un evento privado, asi es como mi familia - no es personal.

—Te están haciendo creer eso, que no es... personal, por el estatus de mi hijo como beta —respondió su padre con voz severa, grave como siempre que estaba en una reunión de trabajo — Pero él ha demostrado que lo vale, y su imagen publica esta mejor que nunca antes. Puede que no sea el omega que tu familia quería para ti, pero el es suficiente. Mejor, incluso, me atrevería a decir.

—Ese no es el problema y nunca lo fue —dijo Hyunjin con calma — Amo a Minho sin importar su subgénero, y no me importaría tener una boda a lo grande, pero si quiere llegar a un acuerdo cordial, hable con mis padres directamente. Soy un títere, usted lo sabe.

—Por supuesto que lo eres, un Hwang alfa dedicando su vida a verse bonito como un omega. Tienes suerte de que mi hijo siempre haya sido... inseguro, debido a su estatus de beta. En fin, si, hablaré al respecto con tus padres, ya que tu eres... ¿Un títere, decías?

A Minho se le rompió el corazón. Borra eso. Su alma entera se corrompió. Trató de entender palabras como "estatus de beta" o "títere".

¿Tenía algun sentido todo eso? Ellos ni siquiera habían hablado nada sobre un matrimonio. Y sin embargo la conversacion lo consideraba como un hecho, como si hubieran metido un micro chip en el cerebro de Minho para saber que era lo que pretendia.

Corrió a su antigua habitación buscando el consuelo de sus recuerdos de infancia, antes de presentarse como beta. Cuando su vida todavía parecía brillante, y no un camino de baches y acantilados infinitos.

Allí, tumbado en su cama, es que le dió de lleno: conoció a Hyunjin en un evento familiar. Su hermana, Chaeyeon, se lo presentó. No solo eso, Hyunjin era un alfa que podría haber tenido a quien sea que quisiese, una pareja mas joven, un dulce omega fertil, capaz de darle hijo.

¿Cómo pudo ser tan tonto?

Hyunjin solo tenía veintisiete años, y Minho no era mas que un beta treitón con nada mas que el aroma de su perfume caro.
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Más le rompió entonces darse cuenta de que no estaba dispuesto a dejar ir a Hyunjin solo por eso. ¿Hacer su vida más fácil? ¿Por qué, cuando él había elegido a Minho como pareja?

Fue Hyunjin quien lo cortejó, Hyunjin quien lo besó cada mañana después de la primera que pasaron juntos. Fue Hyunjin el que había decidido estar con él, como un fantasma en su penthouse, gastando el dinero de Minho en cada pequeño capricho: ropa de marca, una cama nueva y más grande para ambos.

¿Un títere, fue eso lo que dijo? Era cierto, y Minho solo pudo suspirar, mientras su corazón se endurecía una vez más, entendiendo por fin qué tan similar había sido siempre al resto de su familia.
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Más tarde, encontró el reloj en una caja en lo más profundo de su armario y se lo guardó en el bolsillo. Lo llevó a limpiar profesionalmente y compró un brazalete que combinara bien con el.

De vuelta en el penthouse, sonrió y besó a Hyunjin como siempre lo hacía. Pretendió que su amor seguía puro, sin manchar. Incluso cuando ya no era lo mismo, ahora vivía con el conocimiento de que tenía la ventaja en un juego en el que no sabía que participaba, y no estaba dispuesto a revelarlo de ninguna manera.

Se casaron no mucho tiempo después.
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La boda fue un evento público y masivo. Minho sonrió ante los flashes de las cámaras a pesar de no poder ver hacia donde iba, y se sostuvo del brazo de Hyunjin con fuerza. El alfa, dicho de paso, olía como el perfume caro que Minho le había regalado días antes, lucía el corte de cabello que Minho quería e incluso llevaba puesto el traje con el corte que a Minho mas le gustaba. Ajustado, haciendo que los hombros de Hyunjin se lucieran.

Minho sonrió incluso mas grande ante la imagen, le plantó un beso en la frente, y apretó su brazo con fuerza, la suficiente como para dejar marcas.

'Ahora eres mio', pensó Minho, mientras le secaba el sudor de la frente a Hyunjin con un pañuelo.

Esa misma noche, Hyunjin le hizo el amor como si quisiera dejarlo embarazado, y Minho se regocijó sabiendo sabiendo que nunca podría darle hijos. Que serían ellos dos por siempre y para siempre.
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Minho aprendió a amar a este nuevo Hyunjin, y le resultó mas fácil de lo esperado.

Se dio cuenta de que Hyunjin realmente lo amaba, a pesar de todo. Y Minho, por otro lado, no era nada si no un indulgente profesional hacia cualquier capricho de su alfa. Ya de por si Hyunjin era un hombre consentido hasta la medula, pero a Minho le resultaba perfecto mantenerlo asi, porque de todas formas ya proveía para ambos.

Era mejor tenerlo en casa siendo bonito.

Hyunjin era sin lugar a dudas, el mejor trofeo para exponer ante socios, prensa, y familia. Lo mejor era que Minho ni siquiera tenía por qué sentirse culpable por ello.
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Los años no pasaron por las puras y, para cuando Hyunjin cumplió los treinta, aquel día en el despacho del padre de Minho no era mas que un mal recuerdo. Agrio, pero necesario. Saludable.

Minho vivía como creía que merecía, según los estándares de su familia y los medios. Con mas tiempo para si mismo, empezó a ponerle tiempo a un pequeño negocio a parte que tenía. Minho amaba los animales, ese era el motivo. Animales en general, pero mas a los gatos.

Incluso los amaba mas que a la gente, lo cual le provocó su primer escándalo mediático.

«A Lee Minho le gustan más los gatos que los niños» , anunciaron los titulares. Una cita que Minho deseó que hubiera sido tomada fuera de contexto, pero que realmente había dicho cuando no tenía ni idea de que sorprendería tanto a los demás.
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Honestamente, Minho pensaba que mucha gente era igual.

—Mucha gente es igual, Minho —Hyunjin le dijo - riéndose en su cara.— pero no van por ahi diciéndoselo a la prensa, como si fuera algo normal.

—Literalmente acabas de admitir que es normal —Protestó. Minho ni siquiera tenía hambre, el bistec en su plato le parecía seco y frio, como la sangre que corría por sus venas.

—Bueno, claro, pero tu sabes que eres un beta y no tienes hijos, entonces, ¿Como decirlo..? Suena un poco, no se, ¿inhumano?

—¿Perdona? Es una imposibilidad biológica que tenga hijos. ¡No puedo, simplemente no puedo! Por eso mismo tiene incluso mas sentido que no me gusten los niños. No hay ningún problema con eso, ¿por qué tienen tanto problema con eso? ¡Odio a los niños!

Hyunjin lo miró.

—A mi me gustan los niños.

Minho no dijo nada de regreso, pero si hubiera tenido la energía para hacerlo, le habría dicho: "Claro que te gustan. Tú eres un jodido niño, Hwang Hyunjin".
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A Minho le resultó tan raro que su matrimonio se rompiera por un argumento estúpido como ese, pero así fue exactamente como sucedió.

Quizás fue porque, por una parte y muy en el fondo, Minho si que se había sentido herido por lo que Hyunjin le había dicho.

Minho amaba a Hyunjin, de verdad lo hacía. Amaba a Hyunjin incluso cuando era un consentido, amaba su rostro expresivo y el como juzgaba a otros por el simple hecho de admirar su belleza durante demasiado tiempo. Era gracioso, y Minho tenia un sentido del humor raro; un gusto por una personalidad fuerte, por las paredes altas y gruesas alzadas en todo su esplendor y por el desmoronamiento que de estas en la privacidad de su dulce hogar.

Pero quizás había subestimado que tan fuertes eran esas paredes, y que tan verdaderamente frágil era el alfa con el que se había casado.
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Hyunjin estaba... triste. Deprimido. Preocupado por algún motivo.

Minho buscó respuestas, sabía que Hyunjin nunca se las daría.

Sus hermanas sugirieron que Hyunjin estaba aburrido, sus hermanos que estaba viejo, a pesar de que Hyunjin tenía a penas treinta años y se veía tan bien como cuando tenía veinticinco. La menor, Hyunseo, entrometida como siempre y con una boca de caramelo, le dijo que probablemente ya tenía todo en lo que podría encontrar un ápice de placer. Que lo había demasiado y que ahora ya nada lo satisfacía. Le dijo que, si algún día llegaba a ser demasiado, debería dejar que Hyunjin le fuera infiel.

Es seguro decir que Minho necesito bastantes horas para recuperarse de eso último.

Y luego su padre. Él si que le dijo algo interesante.
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—Son las hormonas que sus padres le dan —Admitió, repiqueteando sus zapatos de cuero contra el suelo de mármol de su oficina —Su familia es religiosa, muy privada. Las familias ricas de toda la vida tienen sus peculiaridades, así que, en resumen... no quieren que te sea infiel —Explicó —Todos los alfas tienen la necesidad de un omega en algún momento de sus vidas, pero ya que se casó contigo... bueno.

Ese era el tipo de relación que Minho tenía con su padre ahora, desde que Minho le había admitido que sabia sobre el matrimonio por conveniencia en el que lo había atrapado. Era camaradería. Minho había crecido para ser un hijo que su padre podía respetar.

—¿Es por eso que el no se ve tan..?

—¿Como un alfa? Exactamente. Toma hormonas para suprimir su necesidad por un omega y en resultado eso hace que se parezca mas a uno. Tengo entendido que hay gente de esa comunidad... los trans esos, que usan esas mismas hormonas para cambiar de subgenero. Una dosis mas alta.

—Ya veo. —murmuró Minho, mientras sorbió un poco del whisky en su copa. —Gracioso.

—¿Que es gracioso?

—Me casé con un alfa para poder disfrutar una vida pacifica, pero el alfa con el que me casé es mas como un omega.

—No es como un omega, solo está drogado para suprimir su necesidad por uno.

Minho rio, porque no sintió como explicarle a su propio padre que su esposo ni siquiera tenia "necesidades". ¿Cuanto tiempo había pasado?
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—El sabía en lo que se metía cuando se casó contigo. No me siento mal por el —sentenció su padre, bebiendo de su propia copa. —Se que no te importa eso, pero creo que el en realidad se terminó enamorando de ti. Aunque seas un beta.

—Que conmovedor.

Por supuesto que Minho ya lo sabía, y estaba feliz de que por lo menos alguien en la relación sintiera amor de verdad. Solo dios sabía que el no había sido capaz de mirar a Hyunjin con los mismos ojos con los que una vez lo habia visto - en ese entonces cuando creía que eran almas gemelas.

Si la distancia entre ambos era rara, entonces la conversación que tuvo con Hyunjin días mas tarde fue mas rara aún.
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—Mira, ¿sabes que? Ya se lo de las hormonas. No tienes que tomarlas, si tienes la necesidad de un omega durante tus celos, no me molesta - solo, no lo hagas en un hotel. No estamos en ese nivel, usa el cuarto de invitados.

Hyunjin lo miró como si se hubiera tragado un limón.

Fue la pelea mas grande que tuvieron jamás.

Hyunjin destrozó el apartamento. Pidió el divorcio. Le dijo a Minho que nadie nunca lo amaría como él lo hacía. Lloró. Vomitó.

Dos horas mas tarde, estaba sollozando en el regazo de Minho, aceptando su propuesta inicial.

Era un bebé, y Minho contuvo sus ganas de reir porque, ¿Como no se había dado cuenta antes? Hyunjin se estaba volviendo loco por unas hormonas que Minho nunca le había pedido que tomara, y no era su títere, era el titere de sus padres - inaceptable.
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Minho le besó las mejillas y le prometió que no lo dejaría, estuvo sorprendido una vez mas por el amor real que Hyunjin sentía por el.

Ah, pero Hyunjin era un inútil.

¡Lo era! Un poco vago, también, ya que ni siquiera trabajaba. El pensaba que las marcas, incluso las de lujo, eran muy maleducadas y que no sabían reconocer su verdadero valor. Lo cual era cierto, en su humilde opinión.

Pero la vida solitaria de Hyunjin no ayudaba en la búsqueda de un omega adecuado.

Minho le pregunta todas las noches durante la cena, y Hyunjin le decía "nada" cada vez, como si no fuera algo imprescindible para su salud encontrar un omega con el cual dejar fluir sus necesidades de alfa.

Minho lo amaba, pero también lo odiaba.

Mas que nada, se resentía a si mismo por causar que ese hombre perfecto que alguna vez había conocido fuera ahora un alfa tímido e introvertido, incapaz de hacer algo por y para si mismo.
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Minho también esta muy ocupado con su trabajo, lo cual le estresaba el doble. Pronto se encontró a si mismo bebiendo cafe negro durante la cena, perdiendo peso y llevando trajes de temporadas pasadas.

El trabajo se apiló, mientras que la prensa se burlaba en su cara por esa entrevista de la que nadie parecía dispuesto a olvidarse.

Fue a hablar con su hermana, Chaeyeon, cuando la situación se volvió insoportable.

—Hay un orfanato en Busan que se volvió famoso hace un tiempo, salió en las noticias y todo - hubo un incendio. Los vecinos limpiaron y donaron sus cosas para que volviera a ser habitable, pero no ha sido suficiente. Quizás podrías usar un poco de tu dinero de gatitos para ellos, ¿No crees? Hacer voluntariado también funcionaría. Asi te verías menos como un beta resentido sin hijos. O... bueno, podrías adoptar.

Ajá, no. Minho nunca adoptaría un niño cuando a veces parecía que estaba criando a Hyunjin.

Así que eligió la primera opción, aferrándose a ese orfanato y rezando que las criticas cesaran, porque realmente no podía con todo.
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—¿Quieres venir conmigo? —Le preguntó a Hyunjin, como si no supiera que Hyunjin le diría que no.

—No, pero diviértete.

Minho lo sabía. Un jodido bebé, sin duda.

Hizo sus maletas y tomó un vuelo de primera clase a Busan, no sin antes organizar que la prensa estuviera allí esperando su llegada. Todo había sido arreglado; su secretaria ofreció una gran suma de dinero, junto con un autobús de empleados de la oficina dispuestos a ser voluntarios durante todo el fin de semana a cambio de un pago extra.

Horas mas tarde, llegó luciendo su mejor aspecto y sonrió a las cámaras en la puerta del orfanato. Pronunció unas breves palabras que había ensayado durante el vuelo mientras tomaba café. Todo marchaba bien, entró al lugar como si fuera su propia casa.

A excepción de que él nunca viviría en un sitio así.
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Las paredes seguían oscurecidas en algunos puntos, y se sorprendió al ver que no había puertas en el interior. Era espeluznante. Tampoco había niños dentro, solo habitaciones con camas individuales y juguetes esparcidos. La señora que lo guiaba por todo el edificio le explicó que tuvieron que quitarlas todas porque se habían quemado, y que las paredes necesitaban ser repintadas, que era lo que harían ese día. Él asintió, sonrió cortésmente y dijo algunos cumplidos sobre lo ordenado que estaba el lugar a pesar de los daños evidentes del incendio.

A Minho le dijeron que esperara dentro con una taza de café instantáneo que se tragó de golpe para no sentir el sabor. El autobús con los empleados no llegaría hasta más tarde, así que tenía algo de tiempo para descansar, o eso pensaba.
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Unos instantes después, oyó risas y muchas voces. Minho se levantó del sofá y se dirigió hacia el gran ventanal del despacho. No estaba espiando, pero sentía que lo hacía. Aun así, la imagen frente a él lo hizo sonreír - algo que no había hecho desde esa misma mañana, cuando vio a Hyunjin roncando en su almohada de satén, con los labios fruncidos, como si soñara con besarlo.

—Minho-sshi, los niños están aquí —le dijo la señora—. Los mas grandes no vendrán hasta más tarde porque tienen talleres recreativos, pero los pequeños terminan temprano antes del almuerzo. ¿Quiere conocerlos?

—Sería un placer —respondió él, aunque en realidad prefería mirar por la ventana cómo el chico lindo de pelo anaranjado caminaba como si no tuviera alrededor de diez pequeños gremlins detrás de él.
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Caminaron demasiado rápido, y Minho no estaba ni la mitad de preparado para los ojos grandes que lo miraron desde abajo cuando la señora anunció alegremente que había un hyung guapo que estaría con ellos el fin de semana.

Los niños vitorearon y se aferraron a sus piernas como si lo conocieran de antes, y Minho se encontró a si mismo forzando una sonrisa.

No era que siempre le hubieran disgustado los niños, le habían gustado en algún punto, cuando era más joven y todavía tenia su alma intacta - su paciencia sin corromper por tantos idiotas de traje y corbata. ¡Él había criado a su Hyunseo, por el amor de dios! Y aun asi, el estómago se le revolvió y, por un segundo, se quedó congelado en su sitio.

Asustado, como aquella vez que su padre le dijo que era una decepción, un día o dos después de presentarse como beta.
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—No es amable abrazar a alguien que acabas de conocer —intervino una voz suave y ligeramente nasal. Era el chico de antes, que miraba a los niños con el ceño fruncido. Ante su expresión, la mayoria de niños se fueron corriendo menos uno—. Y ni siquiera se han lavado las manos... ¡Pídanle perdón al hyung guapo! —Exclamó.

El corazón de Minho se detuvo.

¿Hyung guapo?

Podría haber ronroneado como un omega ante eso.

Hyunjin no lo llamaba hyung desde que se casaron.

—Está bien —dijo él, haciendo lo posible por acariciar la cabecita del niño que seguía aferrado a sus piernas.

—No, no está bien —intervino el chico, agarró al niño del brazo y lo apartó—. ¿Has oído lo que he dicho, Jiwoo-sshi? No es educado abrazar a extraños —lo regañó.

Notó que Jeongin le hablaba a los niños como si no fueran niños, a pesar de que su voz era suave y agradable de oír - Minho sospechaba que así era su tono natural. Como magia.

—Sí, lo siento —respondió Jiwoo, agarrando la mano del joven, y girándose para batir sus pestañas en dirección a Minho—. Lo siento, hyung guapo.

—No- no pasa nada... —respondió Minho, totalmente desconcertado—. Mi nombre es Minho, Lee Minho—añadió, aunque esta vez sus ojos se dirigieron hacia el chico de la voz bonita frente a él.

El chico sonrió, y fue una locura.

Minho estaba loco. Estaba seguro de que estaba loco. Quería devolverle la sonrisa con sinceridad.

—Mi nombre es Jeongin, Yang Jeongin —dijo él, asegurándose de enunciar correctamente cada silaba de su nombre— y este es mi amigo, Jiwoo. Jiwoo, ¿Quieres presentarte?

El niño miró a Jeongin como si Jeongin fuera el mas loco de todos, y Minho agradeció mentalmente que su locura no fuera la mas obvia de todas.

—Él ya sabe —se encogió de hombros.

Y Jeongin - Jeongin se echó a reír.

—Sí, tienes razon, el ya sabe cual es tu nombre. Eres demasiado listo para mí, ¿No crees? Ve a jugar —Jeongin dijo, y Jiwoo asintió, finalmente dejandolos solos.

Jeongin volvió a sonreír, y Minho empezó a pensar que era imposible que alguien sonriera tanto tiempo y tantas veces, hasta que recordó que él era exactamente igual.

Podrían llevarse bien, ellos dos, pensó.
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Se llevaron perfectamente bien.

Jeongin era joven, tenía veinticuatro años, pero no lo parecía. Trataba a los niños con respeto y ellos lo trataban como si hablara su idioma mejor que nadie en el orfanato. Los regañaba cuando era necesario y los elogiaba cuando mas lo necesitaban. Recibía sus abrazos y afecto, pero nunca dejaba que llegaran demasiado lejos, "eso no es educado", decía, o "no me gusta eso".

Jeongin era claro como el agua y todo el mundo lo amaba.

Incluso sus propios empleados le tomaron cariño. Se abrieron hacia Jeongin y le hablaron de sus familias como si Jeongin fuera un viejo amigo.

Y mas pronto de lo Minho estaba dispuesto a admitir, se encontró siguiendo a Jeongin a todas partes, como si él mismo fuera una de las tantas personas que buscaban su atención.

Quizás lo era, reconoció.

Era raro, pero se permitió esa rareza ya que Jeongin no se había quejado de ello, cosa que el haría, sin ninguna duda. Minho estaba seguro de ello. Y el saberlo le hacía sentir raro, por pretender entender la mente de alguien que en realidad no conocía en lo absoluto.
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En un momento dado, Minho se inclinó quizas demasiado cerca de la nuca de Jeongin. Olfateó sin querer e intentó -y falló- en contener el jadeo que dejó escapar cuando...

—Tú... tú- hueles.

Jeongin frunció el ceño en respuesta.

Minho se arrepintió inmediatamente, hasta el punto de considerar tomar el primer vuelo de vuelta a Seúl y no volver a Busan a menos que fuera estrictamente necesario.

—¿Mal? —preguntó Jeongin, frotándose el cuello— Lo siento.

—¡No! Mal no, quiero decir... soy beta, yo no suelo...

—Mis feromonas son bastante fuertes —Jeongin respondió, antes de que Minho pudiera soltar un discurso sobre cómo el no podía oler a los demás y eso era el por qué estaba tan sorprendido—. Aunque también podría ser mi champú, mis amigos siempre me dicen que huele muy bien, ¿a qué olía?
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Minho se atragantó con su propia saliva. Jeongin era demasiado directo para su propio bien.

—Oh, em, um - era... —vaciló. Jeongin lo miraba fijamente, lo cual no ayudó—. Como fruta fresca, ¿Cerezas? Muy- muy dulce - perdón.

—Entonces soy yo.

Jeongin lo dijo como si no fuera nada importante, y soltó una risita mientras examinaba la expresión de Minho.

—Perdona, ¿te incomodé? Supongo que es más fuerte ahora porque he estado moviéndome todo el día. También uso bloqueadores, de los baratos, pero funcionan bien. Si quieres, puedo...

Era tan dulce.

—¡No, espera! —Minho exclamó, antes de que Jeongin pudiera hacer lo que sospechaba era buscar en su bolsillo. Probablemente tenía esas toallitas húmedas que usan los omegas para limpiarse sus propias feromonas—. Está bien, yo...
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Minho no pudo seguir hablando.

Como aquella vez que Hyunjin dijo que a el si le gustaban los niños, fue como si se le hinchara la lengua en la boca y las palabras se amontonaran en su cerebro sin encontrar salida.

Minho estaba confundido, abrumado, y lo único en lo que podía pensar era en lo dulce que había sido el aroma de Jeongin. En lo mucho que a Hyunjin le gustaban las cosas dulces. En lo mucho que a él mismo le gustaba un dulce de vez en cuando.

Lo necesitaba.

Oh, Dios, lo necesitaba.

Estaba a punto de robarle este lindo omega a un grupo de niños sin padres.

—¿Estás bien? —preguntó Jeongin, poniendo una mano en el hombro de Minho—. En serio, no era mi intención-

—¿Estás soltero?

Mierda.

Que se jodan los niños.
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FIN..?

꒰ gracias por leer! sip. este es el final de mi mini fic hyuninho. obviamente hay mas cosas que necesitan suceder, pero ese hilo termina aquí y esta historia probablemente continue en la forma de un mini au (es decir, redes sociales) si llegaste hasta aquí, muchas gracias por leer. aquí les dejo mi revospring por si tienen alguna pregunta o me quieren dejar alguna sugerencia de que escribir en el futuro, abajo del todo estará el manuscrito completo como lo dije al comienzo, pero denme chance porque tengo que copiar y pegar todo jasjajs en fin, bye! ꒱

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