@CancerIntegral: Lo he pensado muchas veces: lo...
@CancerIntegral
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Mar 13, 2026
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Lo he pensado muchas veces: lo que aglutina a una sociedad y la hace moverse al unísono en una dirección de progreso estable no puede ser solo material y tecnológico y va más allá de los principios individuales.
Ese pegamento colectivo se crea con un conocimiento preciso del pasado y del orgullo de pertenencia, de la conciencia de que "vamos juntos a alguna parte".
Eso se perdió hace mucho en las sociedades occidentales, consciente y sistemáticamente convertidas en agrupaciones de individuos que coexisten.
Esa ingeniería social ha sido la auténticamente destructiva y no hay riqueza que la contrarreste.
Lo sabían bien los parásitos que la concibieron y que tienen justo el mayor sentido de pertenencia de la historia y conocen el poder de ese "destino" compartido.
Pero su punto ciego es su imperiosa necesidad de jugar a juegos de suma cero, su incapacidad de convivir con el otro pacíficamente y su absoluto desprecio por nada que se salga de su caparazón identitario. Esa será su maldición.
Y, paradójicamente, la salvación de la humanidad, lo que permitirá quizá que recupere su capacidad de identidad colectiva formada por individuos fuertes, serán los ciudadanos que no atienden a consignas grupales, aquellos que siempre han sido inmunes al altavoz colectivo.
Ese pegamento colectivo se crea con un conocimiento preciso del pasado y del orgullo de pertenencia, de la conciencia de que "vamos juntos a alguna parte".
Eso se perdió hace mucho en las sociedades occidentales, consciente y sistemáticamente convertidas en agrupaciones de individuos que coexisten.
Esa ingeniería social ha sido la auténticamente destructiva y no hay riqueza que la contrarreste.
Lo sabían bien los parásitos que la concibieron y que tienen justo el mayor sentido de pertenencia de la historia y conocen el poder de ese "destino" compartido.
Pero su punto ciego es su imperiosa necesidad de jugar a juegos de suma cero, su incapacidad de convivir con el otro pacíficamente y su absoluto desprecio por nada que se salga de su caparazón identitario. Esa será su maldición.
Y, paradójicamente, la salvación de la humanidad, lo que permitirá quizá que recupere su capacidad de identidad colectiva formada por individuos fuertes, serán los ciudadanos que no atienden a consignas grupales, aquellos que siempre han sido inmunes al altavoz colectivo.
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