¡Qué casualidad! Ha muerto, en un accidente de tráfico, Benny Sagi,...

Ha muerto, en un accidente de tráfico, Benny Sagi, el juez encargado del «Caso 3000», en el que el sádico Benjamin Netanyahu está involucrado.
Netanyahu, en este caso, es sólo testigo, cierto, pero, el juez muere «casualmente» justo en el momento en que había solicitado abrir los informes clasificados, para ahondar en la investigación y así esclarecer las implicaciones políticas de esta trama por corrupción, relacionada con la compra de submarinos y buques alemanes de ThyssenKrupp.
Cabe decir que, por otra parte, Benjamin está «enfangado», como acusado, en los interminables casos 1000, 2000 y 4000, por fraude, sobornos y abuso de confianza, y parece que un posible «giro dramático» del «Caso 3000» lo hubiera podido comprometer muchísimo más, tanto penal como políticamente.
Lamentablemente, la repentina y «accidentada» muerte del juez del presente «caso submarinos» supone, de hecho, la prolongación del proceso judicial, el cual estaba ya muy cerca del veredicto final, pero también dilata la «factual impunidad» de Netanyahu, quien podrá continuar con sus morbosos planes de exterminio en Gaza; lo seguirá haciendo hasta que no lo depongan y termine entre rejas.
No puedo afirmar probatoriamente si Netanyahu es un corrupto; lo desconozco. Ahora bien, no tengo dudas de que es un genocida y, por lo tanto, especialmente por ello debería ser juzgado y condenado. Sin embargo, el juicio más terrible será el divino, porque deberá dar cuenta de toda la sangre de los inocentes.