LEÓN XIV Y LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN Recientemente, nos hemos...

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LEÓN XIV Y LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

Recientemente, nos hemos centrado demasiado en los gestos sensibles que han impresionado nuestra alma, como el célebre mazacote de hielo, inesperado protagonista mediático de la curiosa performance del Papa con Schwarzenegger, alias Terminator. Sin embargo, las ideas ecologistas que se han transmitido durante estos últimos meses son lo más importante a tener en cuenta, porque, en toda revolución, las ideas, más que los gestos, siempre producen las consecuencias más graves y permanentes.

Aquí quiero subrayar una a la cual, bajo mi punto de vista, no se le ha dado especial relevancia, pero que supone, según mi parecer, un claro y preocupante guiño hacia la Teología de la Liberación en general y el heterodoxo Leonardo Boff en particular.

La apuesta ecológica de este pseudoteólogo brasileño queda perfectamente sintetizada en su libro Ecología: grito de la tierra, grito de los pobres. Pues bien, el papa León, en la homilía que pronunció en la Misa por la Custodia de la Creación, en el Borgo Laudato si de Castel Gandolfo, dijo lo que sigue:

«Nosotros escuchamos el grito de la tierra, escuchamos el grito de los pobres, porque ese grito ha llegado al corazón de Dios. Nuestra indignación es su indignación, nuestro trabajo es su trabajo» (09-07-2025).

Resulta evidente que Boff, mediante su teoría de la ecología integral, que incluye una ecología social, fue una fuente implícita fundamental de la encíclica Laudato si (2015) del papa Francisco. Lo preocupante ahora, a mi modo de ver, es que dicha fuente forme parte todavía de la cada vez más palmaria continuidad del pontificado actual respecto del anterior.

La Teología de la Liberación es, aunque no la única, una de las manifestaciones de la marxistización de la teología, la más deletérea y aberrante. No me parecería adecuado, por ende, que Leonardo Boff llegase a convertirse en una suerte de nuevo Padre de la Iglesia, habida cuenta de que esta pseudoteología, de la cual él es uno de sus fundadores y principales teóricos, ha causado verdaderos estragos en la vida eclesial y, de hecho, los sigue causando en muchas diócesis, especialmente de Hispanoamérica.

Durante el Concilio Vaticano II, en el río Tíber terminó por desembocar el Rin; hoy, parece que es el Amazonas.
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@Pasamu91 Todos queremos el río limpio, pero esto no va de ríos y praderas limpias, sino de ideología, señor. Su comentario demuestra que no ha comprendido la esencia de la problemática.
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@laudare_deum @Pasamu91 Vox clamantis in deserto.
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