@FascismoSocial: NUEVOS CAMINOSGottfried Fede...
@FascismoSocial
10 views
Mar 28, 2025
2
analista bávaro afirma que la financiación de las grandes tareas públicas, se realiza, en los regímenes liberales y democráticos, mediante el disparate de la vía del crédito, por lo que el Estado debe asumir una carga extraordinaria debido al pago de los intereses crediticios
3
internacionales. Por ejemplo, todos los costos de capital para la red de ferrocarriles alemanes que se construyeron mediante préstamos y que ascendieron a alrededor de 25.000 millones de marcos hasta 1914, habían devengado, en aquella época, unos intereses crediticios por el
4
importe aproximado de 850 millones de marcos. Los ingresos netos, luego de la deducción de los costos por gastos personales (empleados) y materiales, como el carbón y otros productos, ascendieron a unos 1.000 millones de marcos, por consiguiente, el abono de los intereses del
5
préstamo (850 millones), que se embolsaron una minoría de parásitos capitalistas prestamistas, consumió casi la totalidad de los beneficios netos de toda la red de ferrocarriles alemanes, apropiándose los banqueros usureros internacionales, sin esfuerzo alguno, de toda la
6
plusvalía generada por los 783.000 trabajadores ferroviarios del Estado. Además, Feder señala, como ejemplo y para hacernos una idea de lo desorbitado de esta cantidad impositiva, que este montante crediticio era superior al presupuesto estatal del ejército alemán en 1913 (775
7
millones de marcos). No obstante, el ideólogo nacionalsocialista asevera que todos estos gastos podrían haberse cubierto sin coste alguno, si el presupuesto estatal no hubiera sido cargado con intereses crediticios tan gigantescos, con la única finalidad de proporcionar a un
8
puñado de grandes capitalistas financieros la capacidad de embolsarse, año tras año y sin trabajo ni sacrificio, enormes cantidades de divisas con las que se podría haber mantenido y pagado a toda la administración pública alemana. En vista de estas cifras, se comprende la gran
9
importancia del problema de la servidumbre del interés del dinero y de la política financiera liberal totalmente fracasada con su economía crediticia, que siempre está obligada a dirigir su presupuesto nacional a cubrir estos pagos de intereses con la mayor parte de los impuestos
10
que consumen las necesidades básicas de la población trabajadora. Por lo tanto, si el Estado se aventura por la ruta del préstamo para la ejecución de las grandes tareas públicas, es decir, si incurre en deudas, debe utilizar todos sus ingresos netos para el pago de los intereses
11
crediticios y se ve en la necesidad de oprimir a los trabajadores con impuestos, para poder cumplir con sus obligaciones de deuda, convirtiéndose así, el Estado en un mero recaudador de intereses financieros para mayor gloria y beneficio del capital prestamista internacional.
12
Gottfried Feder establece que la solución al problema del capitalismo se resolverá cuando el Estado se comprometa a financiar todas las grandes obras públicas de la nación, en virtud de su soberanía financiera y con la más estricta evitación de la ruta del préstamo, mediante la
13
emisión de bonos del Estado sin intereses. Por ejemplo, el teórico germano consideraba que el desarrollo de la energía hidroeléctrica bávara existente en el cauce de los ríos montañosos, suficientemente planificada y demostrada su rentabilidad económica para toda la comunidad, se
14
trataba de un campo productivo que pertenecía a la esfera del Estado, por lo que se debía facultar, para tales propósitos, al banco público a emitir una serie de bonos de la tesorería del Estado, al margen del endeudamiento internacional, para abonar los salarios de los
15
trabajadores de la construcción energética. Por lo tanto, la cuestión de la financiación pública de la obra estaría cubierta por los bonos estatales sin intereses, que cubrirían el valor de la instalación para la explotación de la energía hidroeléctrica y, después de la
16
finalización del trabajo, el Estado intercambiaría estos bonos por dinero, o bien, proporcionaría tantos kilovatios-hora de electricidad como corresponda al beneficiario del bono e incluso, los citados bonos, se podrían usar por el consumidor como cupón para el pago de la
17
electricidad. Así, la nueva masa monetaria emitida por el Estado estaría cubierta con bienes materiales, tangibles y cuantificables económicamente, evitando el peligro de la inflación y la esclavitud de la deuda. Este dinero sería tan estable como el dólar o incluso más, porque
18
uno puede recibir una cantidad gratuita de electricidad como aval de pago, independientemente de las fluctuaciones económicas y monetarias internacionales. Este sistema de financiación pública propuesto por Gottfried Feder en 1923, en su libro “El Estado Alemán y sus Bases
19
Nacionalsocialistas”, fue posteriormente aplicado con gran éxito, durante el régimen nacionalsocialista alemán, por el ministro de Economía germano Hjalmar Schacht (bonos MEFO).
