@AliciaMimundo: #Curiosidades De Calígula, e...
@AliciaMimundo
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Sep 05, 2024
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#Curiosidades
De Calígula, el emperador romano, se han dicho muchas cosas y no todas buenas. De entre ellas destaca el famoso episodio de convertir a su caballo favorito en cónsul, una de las máximas magistraturas romanas.
Llamado Incitato, el emperador sentía debilidad y verdadera devoción por él. Se dice que hasta dormía a su lado la noche anterior a competir en el circo. Y para su mejor descanso ordenaba, bajo pena de muerte a quien osase importunar el sueño del equino, un silencio sepulcral. Aunque solía ser ganador, en una ocasión Incitato perdió y mala suerte corrió su auriga, fue ejecutado de manera lenta y cruel.
Pero sus cuidados no quedaban ahí, he aquí algunos de los lujos de los que disfrutaba el caballo: una villa con sirvientes exclusivos, caballerizas de mármol con pesebres de marfil, y en cuanto a la alimentación, comida a base de copos de avena, marisco y pollo y, a veces, hasta comía en la mesa del Calígula en la que se brindaba por él y sus éxitos.
Pero el culmen del amor del emperador por su corcel fue cuando comunicó su intención de nombrar a Incitato sacerdote y cónsul.
Notorio era su desprecio y desdén por los senadores a los que gustaba vejar y atemorizar siempre que podía. Y podía muy a menudo. La anécdota la cuenta Suetonio y parece ser que fue simplemente una broma para ridiculizar a los senadores haciéndoles ver que un caballo podría desempeñar a la perfección las mismas funciones que ellos.
Verdad o mentira…lo único cierto es que su prematura muerte no hizo posible tal excentricidad.
Si te interesa el tema:
-LA VIDA DE LOS DOCE CESARES, Suetonio. Ed. Austral, 2010.
De Calígula, el emperador romano, se han dicho muchas cosas y no todas buenas. De entre ellas destaca el famoso episodio de convertir a su caballo favorito en cónsul, una de las máximas magistraturas romanas.
Llamado Incitato, el emperador sentía debilidad y verdadera devoción por él. Se dice que hasta dormía a su lado la noche anterior a competir en el circo. Y para su mejor descanso ordenaba, bajo pena de muerte a quien osase importunar el sueño del equino, un silencio sepulcral. Aunque solía ser ganador, en una ocasión Incitato perdió y mala suerte corrió su auriga, fue ejecutado de manera lenta y cruel.
Pero sus cuidados no quedaban ahí, he aquí algunos de los lujos de los que disfrutaba el caballo: una villa con sirvientes exclusivos, caballerizas de mármol con pesebres de marfil, y en cuanto a la alimentación, comida a base de copos de avena, marisco y pollo y, a veces, hasta comía en la mesa del Calígula en la que se brindaba por él y sus éxitos.
Pero el culmen del amor del emperador por su corcel fue cuando comunicó su intención de nombrar a Incitato sacerdote y cónsul.
Notorio era su desprecio y desdén por los senadores a los que gustaba vejar y atemorizar siempre que podía. Y podía muy a menudo. La anécdota la cuenta Suetonio y parece ser que fue simplemente una broma para ridiculizar a los senadores haciéndoles ver que un caballo podría desempeñar a la perfección las mismas funciones que ellos.
Verdad o mentira…lo único cierto es que su prematura muerte no hizo posible tal excentricidad.
Si te interesa el tema:
-LA VIDA DE LOS DOCE CESARES, Suetonio. Ed. Austral, 2010.



