PERSPECTIVAS Y OBJETIVOS Gottfried Feder, en su obra “El Estado...

Marco Antonio@FascismoSocial
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Jan 16, 2025
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públicos por personas ineptas e incompetentes, la decisión de los asuntos estatales por mayorías parlamentarias irresponsables, la elección de los diputados nacionales de acuerdo con un sufragio, que aparentemente es libre y universal, pero que realmente está controlado por los
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intereses sectoriales de las oligarquías políticas capitalistas, no representa de forma alguna una garantía para el bienestar de la comunidad nacional, sino que supone el doloroso escenario para la proyección personal de políticos ambiciosos y demagogos ignorantes, puesto que el
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sufragio universal lleva inherente en sí mismo, el siniestro dominio de la política nacional por la mediocridad capitalista. Las altas finanzas internacionales, asevera Feder, son los soberanos absolutos de las economías nacionales y ningún gobierno democrático, se atreve a tomar
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medidas drásticas contra los intereses lucrativos del mundo de la banca prestamista y de la bolsa de valores. Todas las naciones, a través de sus gigantescas deudas, se convierten en tributarias de esta potencia supranacional, como consecuencia de la esclavitud hacia los
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intereses prestamistas internacionales, cuyo pago se convierte en la principal tarea para los gobiernos estatales. De ahí, sostiene el ideólogo nacionalsocialista, resulta el espantoso pillaje practicado por los políticos capitalistas con impuestos masivos y devaluaciones
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monetarias, que empobrecen a la comunidad nacional y causan finalmente el robo de todos los ahorros de la población. Este poder ilimitado de la alta finanza internacional, que está ejerciendo la más brutal de las opresiones que jamás dominaron el mundo, bajo el pretexto de
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títulos bursátiles e intereses prestamistas, conducirá, como resultado final, a un empobrecimiento y pauperización de la sociedad civil, naciendo así, la más nociva de las consecuencias, el dominio absoluto del capitalismo bursátil y la degeneración moral de los pueblos
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sojuzgados por el mismo. El reverso de la plutocracia financiera lo constituye el marxismo, cuya esencia la vislumbramos en la negación de la propiedad privada, que trae como consecuencia la ruina de la economía nacional y la civilización europea. La idea de la lucha de clases,
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divide a las naciones en dos partes hostiles, sembrando la destrucción y la miseria en las mismas, encarnando el Estado soviético la realización en gran escala de la doctrina marxista errónea y perniciosa para las naciones y los pueblos. No obstante, si buscamos los patógenos que
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causan todos estos males sociales, resalta Feder, los encontraremos en el capitalismo hebreo como el principal instigador y beneficiario de los mismos. Por tanto, el economista alemán considera que la cuestión judía se está convirtiendo en un problema mundial y que de su solución
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dependerá el bienestar de las naciones. Una revisión general de la historia, analiza Feder, nos muestra como las naciones, de una forma desesperada, han tratado de liberarse de este mal a través de la represión sangrienta (pogromos), pero después de algunas generaciones, los
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hebreos han regresado económicamente más fuertes y poderosos. Por este motivo, el analista bávaro advierte que cometeríamos un error fundamental si pretendiésemos resolver este problema de una forma violenta y primitiva, porque no se puede eliminar una plaga matando a los bacilos
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individualmente, sino que solamente puede aquella erradicarse cuando sus condiciones de vida dejan de existir. Por consiguiente, la batalla contra el marxismo y el capitalismo hebreo debe realizarse, en primer lugar, a través de la propaganda y la educación de la ciudadanía,
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desorientada y envenenada por el materialismo, tanto burgués como marxista, para concluir con la abolición de la esclavitud de los intereses prestamistas en el campo económico, con el fin de liberar a las naciones de las redes del capitalismo judío internacional. Solamente así,
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afirma Feder, la victoria será completa y se podrán llevar a cabo todas las reformas necesarias que darán al organismo nacional debilitado y enfermo una nueva fuerza vital, con el renacimiento de un Estado alemán sano, unido y libre, basado en el trabajo y la producción nacional.
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En definitiva, Gottfried Feder considera que la solución a la cuestión judía no está en la violencia, sino en la abolición de las rentas de capital, puesto que si se suprimiesen la
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banca prestamista y la especulación bursátil, los capitalistas hebreos perderían todo su poder económico y las naciones dejarían de ser esclavas de las altas finanzas internacionales.
