@Pedro_Torrijos: Hace 37 años, los vertederos d...
@Pedro_Torrijos
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Jul 31, 2024
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Hace 37 años, los vertederos de Nueva York alcanzaron su capacidad máxima.
Para resolver el problemón, decidieron mandar un barco al Atlántico cargado con 3.000 toneladas de basura sobrantes. Y allí estuvo 7 meses SIN QUE NADIE LO ADMITIESE EN SU PUERTO.
Esta es la historia: en 1987, Nueva York se topó con un contratiempo logístico de proporciones casi mitológicas: sus vertederos, esos inmensos campos de despojos urbanos, alcanzaron su límite de capacidad. Así que, en un alarde de, ejem, ingenio, tuvieron la feliz idea de exportar sus montañas de basura a un recinto experimental en Carolina del Norte, con la noble y al mismo tiempo delirante misión de transformarlas en gas metano.
Dicho y hecho, el 22 de marzo de ese año, zarpó la barcaza "Mobro 4.000", porque que mejor manera de bautizar al barco de la mierda que con un nombre siniestro. Como la cosa parece ir de nombres, la singladura fue organizada por el empresario con nombre de villano de peli de los 50, Lowell Harrelson, y de un tipo llamado Salvatore Avellino, que cualquiera pensaría que, con ese nombre, se trataba de un mafioso de Long Island. Lo cual era completamente cierto, porque Avellino era un mafioso de Long Island.
Probablemente fue a él a quien se le ocurrió rebautizar los remolcadores que tirarían de la Mobro 4.000, porque se llamaron "Alba" y "Amanecer", a ver si así colaba que lo que transportaban no era un gigantesco montón de detritus.
Teóricamente, la barcaza solo transportaba basura orgánica, que es la susceptible de ser transformada en metano, pero como esto es no es una epopeya griega sino una odisea trucha, cuando el convoy estaba a punto de atracar en su destino, la periodista Susan Brozek se desplazó allí en un helicóptero de Action News 5 para informar de que había llegado hasta sus oídos el rumor de que, entre las 3.186 toneladas de basura, había 16 contenedores con residuos médicos, incluyendo pañales y jeringuillas, que "podrían contaminar toda la carga de la Mobro 4.000".
En vista de las noticias y la histeria que generaron en la población, las autoridades de Carolina del Norte dijeron que pasaban de quedarse con esa cosa y que se pirasen por ahí.
Así que el convoy, convertido en una especie de Holandés Errante de la caca, comenzó un periplo por la costa atlántica en busca de un refugio que no existía. Cada puerto, cada estado, cada país con los que se cruzaba rechazaban la carga pestilente. Luisiana, Alabama, Georgia, Mississippi, Florida, México, Belice, las Bahamas; todos dijeron que vuestra mierda para vosotros. De hecho, la Armada de México, henchida de determinación patriótica, le negó la entrada a sus aguas territoriales.
Finalmente, tras esa anábasis de rechazo y humillación, la barcaza intentó volver a Nueva York. Harrelson, propietario de la basura en cuestión, hizo un desesperado intento de negociar un lugar para descargar cerca de Queens, pero Claire Shulman, gobernadora del condado, al enterarse de esta intrusión no informada, rápidamente obtuvo una orden de restricción que mantuvo el convoy en el mar.
La Mobro 4.000, con los deshechos ya en avanzada descomposición, permaneció a la deriva cerca de Brooklyn hasta julio, cuando se le asignó un anclaje en Nueva Jersey, cortesía del gobierno federal.
Las deliberaciones legales se prolongaron hasta octubre, tiempo en el que varios activistas medioambientales abordaron la barcaza para concienciar de la necesidad del reciclaje. Al final, los juzgados tomaron la decisión de incinerar los desechos en Brooklyn.
Para cerrar el círculo, las 430 toneladas de cenizas resultantes encontraron su descanso eterno en el vertedero de Islip, Long Island, en pleno territorio de Salvatore Avellino.
Para resolver el problemón, decidieron mandar un barco al Atlántico cargado con 3.000 toneladas de basura sobrantes. Y allí estuvo 7 meses SIN QUE NADIE LO ADMITIESE EN SU PUERTO.
Esta es la historia: en 1987, Nueva York se topó con un contratiempo logístico de proporciones casi mitológicas: sus vertederos, esos inmensos campos de despojos urbanos, alcanzaron su límite de capacidad. Así que, en un alarde de, ejem, ingenio, tuvieron la feliz idea de exportar sus montañas de basura a un recinto experimental en Carolina del Norte, con la noble y al mismo tiempo delirante misión de transformarlas en gas metano.
Dicho y hecho, el 22 de marzo de ese año, zarpó la barcaza "Mobro 4.000", porque que mejor manera de bautizar al barco de la mierda que con un nombre siniestro. Como la cosa parece ir de nombres, la singladura fue organizada por el empresario con nombre de villano de peli de los 50, Lowell Harrelson, y de un tipo llamado Salvatore Avellino, que cualquiera pensaría que, con ese nombre, se trataba de un mafioso de Long Island. Lo cual era completamente cierto, porque Avellino era un mafioso de Long Island.
Probablemente fue a él a quien se le ocurrió rebautizar los remolcadores que tirarían de la Mobro 4.000, porque se llamaron "Alba" y "Amanecer", a ver si así colaba que lo que transportaban no era un gigantesco montón de detritus.
Teóricamente, la barcaza solo transportaba basura orgánica, que es la susceptible de ser transformada en metano, pero como esto es no es una epopeya griega sino una odisea trucha, cuando el convoy estaba a punto de atracar en su destino, la periodista Susan Brozek se desplazó allí en un helicóptero de Action News 5 para informar de que había llegado hasta sus oídos el rumor de que, entre las 3.186 toneladas de basura, había 16 contenedores con residuos médicos, incluyendo pañales y jeringuillas, que "podrían contaminar toda la carga de la Mobro 4.000".
En vista de las noticias y la histeria que generaron en la población, las autoridades de Carolina del Norte dijeron que pasaban de quedarse con esa cosa y que se pirasen por ahí.
Así que el convoy, convertido en una especie de Holandés Errante de la caca, comenzó un periplo por la costa atlántica en busca de un refugio que no existía. Cada puerto, cada estado, cada país con los que se cruzaba rechazaban la carga pestilente. Luisiana, Alabama, Georgia, Mississippi, Florida, México, Belice, las Bahamas; todos dijeron que vuestra mierda para vosotros. De hecho, la Armada de México, henchida de determinación patriótica, le negó la entrada a sus aguas territoriales.
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¡La promo!
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*Desechos. Sin h. 🤦
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Por cierto, en Nueva York van a toda velocidad con lo de la gestión de residuos, ejem.
Literalmente anteayer presentaron los contenedores pequeños para viviendas unifamiliares y comunidades pequeñas como el "Futuro de la Basura". ANTEAYER.
Literalmente anteayer presentaron los contenedores pequeños para viviendas unifamiliares y comunidades pequeñas como el "Futuro de la Basura". ANTEAYER.
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9
Y sí, como muchos habéis apuntado, esta historia es la que sirve de base al capítulo de Futurama: "A giant ball of garbage".




