#Curiosidades Todos conocéis la famosa frase de “Roma no paga a...

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#Curiosidades

Todos conocéis la famosa frase de “Roma no paga a traidores” atribuida a la muerte por tradición de Viriato.
Pero, ¿quién era Viriato?. ¿Esa frase es cierta? ¿Quién la pronunció?
Seguidme y veamos.

1. Viriato fue un caudillo y estratega militar que nació alrededor del 190-170 a.C. en Arsa, al sur de la Lusitania y famoso por traer en jaque a Roma durante las llamadas Guerras Lusitanas (147 a 139 a.C.)
El origen de su nombre parece ser que viene de la costumbre que tenían los pueblos indígenas de adornar su cuerpo con brazaletes o torques de oro y plata (“viria” en íbero, lengua autóctona) de ahí Viriato “el portador de brazaletes”.
De su vida anterior a convertirse en caudillo poco o nada se sabe ni de su familia ni de su linaje. Historiadores romanos (Diodoro, Apiano y Dion Casio) nos hablan de un pastor que debió de pasar su juventud en las montañas, lo que le dio ventaja por su conocimiento del terreno en su lucha contra Roma. También parece que se dedicó al pillaje como bandolero en las montañas Luisitanas.
En esta época se casa con la hija de un tal Astolpas, hombre rico, ya que en la boda (Diodoro Sículo) hubo cantidad de vasos de oro y plata y toda clase de tejidos preciosos además de derroche de comida y viandas.
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2. Cuándo Viriato pasó a convertirse en cabecilla de la insurrección contra Roma no se sabe con seguridad, lo que sí es un hecho es que eso, le dio fama internacional.
Los pueblos de la península tenían una forma de lucha a la que Roma no estaba acostumbrada. Una guerra irregular, de tipo defensivo que los romanos llamaban “bellum latrocinium” (guerra de bandidos). Con Viriato este tipo de guerra pasará a ser ofensiva con el fin de destruir al enemigo con el desgaste de sus incursiones ya que no podía enfrentarse cuerpo a cuerpo con las disciplinadas legiones romanas. El ejército de Viriato estaba integrado por lusitanos celtíberos e iberos de diferentes tribus, y su armamento se componía de un pequeño escudo redondo, una espada en cuya vaina iba un cuchillo y una lanza de hierro; la cabeza la llevaban cubierta con casco adornado con crines y coraza, y rara vez eran metálicos.

Será a mediados del s. II a.C. cuando las tribus celtíberas y lusitanas se enfrenten a la codicia de los pretores que llegaban a Hispania con afán de enriquecerse rápidamente. Las “correrías” de los nativos hartaron a Roma y en el 151 a.C. el gobernador de la Hispania Ulterior, Sulpicio Galba, decidió castigar las incursiones de los insurrectos, pero no obtuvo la victoria deseada, su acción fue desastrosa y deseoso de venganza tendió una trampa a los jefes lusitanos, se cree que entre ellos estaba Viriato, a quienes reunió para ofrecerles tierras cultivables a cambio de dejar sus actividades bélicas, pero una vez reunidos…los masacró.
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3. Sólo lograron escapar con vida unos pocos, y parece que de entre ellos debió estar nuestro caudillo. El año 147 a.C. Viriato fue designado por las tribus general en jefe. Según Apiano, era “amante de la guerra y un señor de la guerra”; para Diodoro, era “belicoso y conocedor del arte bélico”.
Viriato derrotaba a todos los gobernadores que Roma envíaba contra él. El Senado romano alarmado, trasladó a Lusitania 20.000 hombres, más de 10 elefantes y 300 jinetes provenientes de Libia, al mando del general Q. Fabio Masimo Serviliano. Y Viriato volvió a humillar a Roma.
En 141-140 a.C., el Senado acordó la paz ratificando un acuerdo en el que se declaraba a Viriato “amigo de los romanos”. Esto duraría poco.
Al año siguiente Servilio Cepión sucedió a Serviliano y reemprendió las hostilidades, pero ante la resistencia de los nativos con la que se volvió a encontrar, optó por entablar conversaciones con Viriato. Las negociaciones se iniciaron en el año 139 a.C., y los representantes de Viriato fueron tres de sus hombres de confianza, Audaz, Ditalcon y Minuro. Cepión logró sobornar a los tres con promesas de riquezas, ventajas personales y tierras si daban muerte al caudillo. Y así fue. De regreso al campamento se abalanzaron sobre él mientras dormía y clavándole un puñal en el cuello perdió la vida. Rápido y prestos fueron a reclamar y cobrar su recompensa y cuál no será su sorpresa cuando Quinto Servilio Cepión les rechazó diciendo: “Roma traditoribus non praemiat”, “Roma no paga a traidores”.
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4. Los historiadores clásicos nos dicen que estos hechos causaron gran escándalo en Roma, aunque no se pagó la recompensa prometida a los asesinos el Senado le negó a Cepión la posibilidad de celebrar un triunfo, argumentando que no había ganado la victoria, sino que la había comprado.
“Los funerales de Viriato fueron extraordinarios, arropado por su ejército su cadáver, riquísimamente ataviado, fue quemado en una gran pira, se inmolaron en ella gran cantidad de ofrendas, y mientras esto sucedía, la caballería e infantería daban vueltas alrededor de la pira entonando cantos hasta que se extinguió el fuego, tras lo cual y sobre el mismo túmulo se celebraron combates singulares en los que intervinieron más de doscientas parejas. Una vez concluidos los ritos funerarios el ejército se dispersó. La desaparición del caudillo lusitano supuso el final de la guerra y abría a los romanos la posibilidad de expansión hacia el noroeste.” (sic) Real Academia de la Historia.

Gracias por leerme.

Datos e información Real Academia de la Historia, te dejo el enlace por si te interesa saber más.

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