“A la muerte del Archiduque (Felipe el Hermoso) sus servidores...

Darío Madrid@Dario_Madrid_F
45 views
Jan 26, 2024
1
“A la muerte del Archiduque (Felipe el Hermoso) sus servidores flamencos procedieron a embalsamar el cadáver; esto explica que luego soportase tanto tiempo insepulto. De todas formas, al principio fue enterrado en la Cartuja de Miraflores. Y Juana lo había aceptado. Pero de pronto, recordando el deseo de su marido de ser enterrado en Granada, ordenó que fuera desenterrado y sacado de la Cartuja. Y ello en pleno invierno. Y pese a que sus ministros trataron de disuadirla, pese a que el arzobispo de Burgos le señaló que las leyes del reino lo prohibían, ella se mantuvo firme, iniciando así aquel macabro viaje por los caminos de Castilla la Vieja: de Burgos a Torquemada, de Torquemada a Hornillos, de Hornillos a Tórtoles, de Tórtoles a Arcos, y de Arcos a Tordesillas. Y siempre llevando el cadáver insepulto de Felipe el Hermoso.
De ahí arranca la leyenda de doña Juana, la Reina que enloquecida por la muerte de su marido, no consiente en que lo entierren, y hace transportar su cadáver de pueblo en pueblo, cabalgando por las noches del gélido invierno meseteño, alumbrado el siniestro cortejo los hachones de los guardas, mientras los clérigos entonan sus tristes rezos fúnebres.
¿Leyenda? Estamos ante la más estricta verdad histórica que además conocemos bien por los relatos de los cortesanos que siguieron a la reina en aquel desvarío suyo:
Así, pues desentenrró al marido el 20 de diciembre. Lo vimos colocado de una caja de plomo, cubierta con otra de madera, todos los embajadores presentes a los cuales, una vez abierta la caja, nos llamó para que reconociésemos el cuerpo...
Y empieza así el fúnebre cortejo que recuerda la leyenda:
En un carruaje tirado por cuatro caballos traídos de frisia hacemos su transporte. Damos escolta al féretro recubierto con recio ornato de seda y oro. Nos detuvimos en Torquemada… En el templo parroquial guardan el cadáver soldados armados, como si los enemigos hubieran de dar el asalto a las murallas. Severísimamente se prohíbe la entrada a toda mujer.
¿Cómo es eso? ¿Qué es lo que cierra el paso a cualquier mujer al templo donde está el cadáver del Archiduque? Los celos, no se tiene ni ante la barrera de la muerte. no hay otra razón coma aunque parezca increíble:
La queman los mismos celos que la atormentaban cuando vivía su marido…
En Torquemada, y forzada por el avanzado estado de su gestación, hubo de detenerse Juana. Y allí le daría a luz, el 14 de enero de 1507, a una niña a la que pondría el nombre de Catalina, recordando sin duda aquella hermana más pequeña coma la compañera de sus juegos infantiles,…
Pero para llegar a Torquemada desde Burgos, distante más de 8 leguas, hubo que cubrir aquella distancia, en los últimos días del mes de diciembre de 1506, en cuatro jornadas, que se iniciaban al caer la tarde para culminarlas bien cerrada la noche coma haciendo más fantasmagórico aquel fúnebre cortejo.
Algo jamás visto:
A juicio mío ninguna época vio un cadáver sacado de su tumba, llevado con un tiro de cuatro caballos, rodeado de funeral pompa y de una turba de clérigos entonando el Oficio de Difuntos. Como en triunfo como desde la ciudad de Burgos en jornadas nocturnas, aquí lo trajimos y aquí lo velamos…
A fines de abril, pasada la cuarentena de su parto, Juana pone otra vez en marcha el fúnebre cortejo, pasando al cercano lugar de hornillos. En vano sus consejeros le piden que vaya a lugares importantes, como podría ser Palencia. Juana se niega: ella era mujer de un solo amor y su castidad la obligaba a buscar pueblos pequeños y apartados.
Y al pasar de Torquemada a Hornillos es cuando se produce aquel suceso, contado por los cronistas, que nos muestra los extremos del desvarío a que estaba llegando la pobre reina: pues al encontrarse con un convento, Juana ordenó un alto en pleno campo, pero al comprobar que era de monjas, entró en sospechas de si habría alguna asechanza para robar el cuerpo de su marido. Aquí el relato de Anglería es impresionante:
Cuando supo que era fémina la comunidad, inmediatamente dio órdenes para que trasladasen el féretro de allí y a campo descubierto, a cielo raso, mandó que sacasen el cadáver durante la noche, a la débil luz de las hachas, que apenas sí dejaban arder la violencia del viento. Unos artesanos venidos al efecto abrieron la caja de madera y la de plomo. Después le contemplan el cadáver del marido, llama a todos los nobles como testigos, mandó de nuevo cerrarlo y que a hombros lo trasladase a Hornillos.
Así transcurrió aquella noche:
Tras los primeros cantos de los gallos llegamos a nuestra nueva residencia."
Fuente: Juana La Loca, la cautiva de Tordesillas (Manuel Fernández Álvarez, Historiados y miembro de la Academia de la Historia).
De ahí arranca la leyenda de doña Juana, la Reina que enloquecida por la muerte de su marido, no consiente en que lo entierren, y hace transportar su cadáver de pueblo en pueblo, cabalgando por las noches del gélido invierno meseteño, alumbrado el siniestro cortejo los hachones de los guardas, mientras los clérigos entonan sus tristes rezos fúnebres.
¿Leyenda? Estamos ante la más estricta verdad histórica que además conocemos bien por los relatos de los cortesanos que siguieron a la reina en aquel desvarío suyo:
Así, pues desentenrró al marido el 20 de diciembre. Lo vimos colocado de una caja de plomo, cubierta con otra de madera, todos los embajadores presentes a los cuales, una vez abierta la caja, nos llamó para que reconociésemos el cuerpo...
Y empieza así el fúnebre cortejo que recuerda la leyenda:
En un carruaje tirado por cuatro caballos traídos de frisia hacemos su transporte. Damos escolta al féretro recubierto con recio ornato de seda y oro. Nos detuvimos en Torquemada… En el templo parroquial guardan el cadáver soldados armados, como si los enemigos hubieran de dar el asalto a las murallas. Severísimamente se prohíbe la entrada a toda mujer.
¿Cómo es eso? ¿Qué es lo que cierra el paso a cualquier mujer al templo donde está el cadáver del Archiduque? Los celos, no se tiene ni ante la barrera de la muerte. no hay otra razón coma aunque parezca increíble:
La queman los mismos celos que la atormentaban cuando vivía su marido…
En Torquemada, y forzada por el avanzado estado de su gestación, hubo de detenerse Juana. Y allí le daría a luz, el 14 de enero de 1507, a una niña a la que pondría el nombre de Catalina, recordando sin duda aquella hermana más pequeña coma la compañera de sus juegos infantiles,…
Pero para llegar a Torquemada desde Burgos, distante más de 8 leguas, hubo que cubrir aquella distancia, en los últimos días del mes de diciembre de 1506, en cuatro jornadas, que se iniciaban al caer la tarde para culminarlas bien cerrada la noche coma haciendo más fantasmagórico aquel fúnebre cortejo.
Algo jamás visto:
A juicio mío ninguna época vio un cadáver sacado de su tumba, llevado con un tiro de cuatro caballos, rodeado de funeral pompa y de una turba de clérigos entonando el Oficio de Difuntos. Como en triunfo como desde la ciudad de Burgos en jornadas nocturnas, aquí lo trajimos y aquí lo velamos…
A fines de abril, pasada la cuarentena de su parto, Juana pone otra vez en marcha el fúnebre cortejo, pasando al cercano lugar de hornillos. En vano sus consejeros le piden que vaya a lugares importantes, como podría ser Palencia. Juana se niega: ella era mujer de un solo amor y su castidad la obligaba a buscar pueblos pequeños y apartados.
Y al pasar de Torquemada a Hornillos es cuando se produce aquel suceso, contado por los cronistas, que nos muestra los extremos del desvarío a que estaba llegando la pobre reina: pues al encontrarse con un convento, Juana ordenó un alto en pleno campo, pero al comprobar que era de monjas, entró en sospechas de si habría alguna asechanza para robar el cuerpo de su marido. Aquí el relato de Anglería es impresionante:
Cuando supo que era fémina la comunidad, inmediatamente dio órdenes para que trasladasen el féretro de allí y a campo descubierto, a cielo raso, mandó que sacasen el cadáver durante la noche, a la débil luz de las hachas, que apenas sí dejaban arder la violencia del viento. Unos artesanos venidos al efecto abrieron la caja de madera y la de plomo. Después le contemplan el cadáver del marido, llama a todos los nobles como testigos, mandó de nuevo cerrarlo y que a hombros lo trasladase a Hornillos.
Así transcurrió aquella noche:
Tras los primeros cantos de los gallos llegamos a nuestra nueva residencia."
Fuente: Juana La Loca, la cautiva de Tordesillas (Manuel Fernández Álvarez, Historiados y miembro de la Academia de la Historia).
