Vamos a dar un paseo por la Roma Imperial del siglo IV d.C. ¿Me...

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Vamos a dar un paseo por la Roma Imperial del siglo IV d.C.
¿Me acompañas?

1. Roma aún seguía siendo la gran urbe del Imperio con una población de más de 700.000 habitantes. No era este momento el de su mayor esplendor (recordemos que llegó a tener ⤵️
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2. más de 1 mill. s.II) ya mostraba signos de decadencia, pero seguía siendo la ciudad más poblada del Mediterraneo y centro judicial, administrativo, económico y lugar donde poder divertirse y contemplar sus extraordinarios espectáculos.
Los ciudadanos que llegaban ⤵️
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3. se encontraban con una ciudad amurallada con 17 puertas de acceso. Aureliano la había construido (año 271) para defender la urbe de incursiones bárbaras. Si el viaje lo habías hecho por mar, al llegar a Ostia (puerto fluvial de Roma) cogerías una carreta de mulas (cisia)y ⤵️
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4. en menos de 2 horas llegarías a la capital, adentrándote por la Porta Ostiensis.
Por el camino y, situadas a ambos lados de la calzada, el viajero podría ver numerosas tumbas. Recordemos que en Roma no se podía enterrar dentro del recinto urbano. Una de las más llamativas ⤵️
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5. sería la de un liberto adinerado del s. I en forma de pirámide.
Una vez en la puerta de acceso, abandonaríamos el carro en la mutatio o estación, lugar donde se daba de beber y comer a los animales antes de su regreso de vuelta a por más pasajeros,
para adentrarnos en la ⤵️
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6. ciudad. Dentro las necesidades nos obligarían a visitar unos de los retretes públicos o letrinas situadas junto a la puerta de la muralla y luego a reponer fuerzas con una comida en alguna de las numerosas posadas (cauponae o tabernae) que ofrecían raciones de jamón, queso, ⤵️
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7. aceitunas y vino. Una especie de comida rápida. Desde la puerta tenemos la opción de tomar un camino por la izquierda que nos llevaría al puerto fluvial de Roma, el llamado Emporium, donde se alzaban los inmensos graneros de la Marmorata. A Roma llegaban por vía marítima ⤵️
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8. productos de la India, de Arabia, de Babilonia, adornos de las regiones bárbaras, mármoles griegos y africanos, aceite hispano y toneladas de trigo de Sicilia y de Egipto, los llamados graneros del Imperio. Luego se depositaban en los almacenes del puerto, los horrea.
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9. El trigo se distribuía gratuitamente por las panaderías industriales diseminadas por la ciudad para asegurar el pan a los más pobres. Había numerosos hornos de pan (Forum Pistorium) así como dos grandes mercados: uno de frutas y verduras (Forum Holitorium) y otro de carne ⤵️
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10. (Forum Boarium). El bullicio los días de mercado era enorme.
Las ánforas en las que llegaban envasados el aceite y el vino, una vez vaciadas se rompían y se tiraban al sur del puerto fluvial que el tiempo terminó convirtiendo en una colina artificial: el monte Testaccio.
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11. Otro recorrido podría ser subir al monte Aventino, por el vicus portæ Radusculanæ. El Aventino era una de las zonas más venerables de Roma. Allí se había alzado la acrópolis y numerosos templos en épocas pretéritas. Las casas populares fueron sustituidas por residencias ⤵️
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12. señoriales para Patricios que buscaban el aire fresco y espacio fuera del bullicio de la ciudad. Allí seguramente tendrían la residencia senadores y grandes personajes como Trajano, Adriano, entre otros, antes de ser emperadores.
Pero antes de seguir nuestro nos gustaría ⤵️
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13. adecentarnos del polvo del camino. A las termas privadas de lujo, Suranae y Decianae a lo mejor no podemos acceder. Pero para ello tenemos a nuestra disposición los baños públicos como los construidos por Caracalla que podían acoger a 1.600 bañistas por turno o los de ⤵️
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14. Diocleciano al N. de la ciudad. Disfrutaríamos de magníficas piscinas de agua caliente y fría, pórticos y jardines en los que se podían contemplar bellas esculturas y asistir a conciertos y recitales poéticos. Leer en sus bibliotecas.
Llegado este momento nos apetece ⤵️
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15. disfrutar de un espectáculo, así que nos dirigimos al circo Máximo. Fundado en el siglo VI a.C., acoge a nada menos que 385.000 espectadores. En él se desarrollaban principalmente carreras de caballos al menos una vez a la semana. O tal vez preferimos una obra teatral en ⤵️
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16. teatro Marcelo. Pero no, lo que queremos ver son los juegos gladiatorios y cacerías (venationes), que tienen lugar en el anfiteatro Flavio, el Coliseo. Grandioso espectáculo de sangre y fuerza.
Una vez satisfechas nuestras ansias lúdicas nos encaminamos al centro de la ⤵️
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17. ciudad, el foro. Roma tenía varias foros, los construidos por
Julio César, Augusto, Vespasiano, Nerva y Trajano. Ésta era sin duda la zona más concurrida y bulliciosa de la ciudad. Aquí se cerraban negocios, se podía ver a senadores reunidos en las escalinatas de los templos
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18. a pregoneros anunciando sus productos, algún orador
haciendo el elogio fúnebre de alguien... El centro vital de Roma.
¿Te apetece llevar un regalo de vuelta a casa?. Vamos de compras, pero antes debemos cambiar nuestra moneda en los puestos de los banqueros. Luego nos ⤵️
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19. dirigiremos, o bien a un mercado permanente (macella) o a un gran centro comercial como eran los mercados de Trajano.
También hay puestos callejeros o ambulantes tipo mercadillos cada 9 días (nundinae).
Si no somos pudientes o tenemos ganas de otro tipo de diversión más ⤵️
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20. carnal...seguramente visitaremos a algún amigo, pariente o “amiga” en un barrio popular: la Subura. No todo el barrio era decadente ni centro de prostitución, la zona que colindaba por el N.E. el Sambucus, es la zona más popular, con sus callejones tortuosos e irregulares, ⤵️
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21. y casas rústicas con corrales y huertos. Ya en la zona de la Vía Flaminia, que partía desde el Foro hacia el N. de Roma, nos maravillarán los grandes bloques de apartamentos (insulae), de entre 3 y 8 plantas, con un patio de luz interno, accesos y escaleras ⤵️
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22. colocados en diversos lados y dotados de amplios balcones. En cada esquina del edificio había una fuente y a lo largo de la calle se levantaba un pórtico con distintos negocios en los que vivían hacinados los esclavos que los gestionaban. Los mejores apartamentos estaban ⤵️
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23. en los pisos bajos, mientras que los más pequeños y peor ventilados ocupaban los pisos más altos.
Se hace de noche y debemos buscar dónde alojarnos. Lo más habitual era en casa de un ciudadano con el que la familia tenía un pacto de hospitalidad que se demostraba ⤵️
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24. con la tessera hospitalis, un objeto de bronce, compuesto por dos partes que encajaban entre sí. Según las normas de hospitalidad, el anfitrión debía recibir a su huésped, hacer un sacrificio en su nombre, prepararle un baño, servirle una buena cena, darle conversación, ⤵️
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25. ofrecerle una cama cómoda.También podemos pasar la noche en una tabernae o una cauponae (tipo de bar mugriento lleno de borrachos y gente de mal vivir) donde nos espera un camastro en el piso superior.
Al día siguiente regresamos a casa deseando poder volver otra vez a Roma.
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