Taekook Au #BroJob Taehyung vivía con el dolor perpetuo de saber...

Espero que te guste.
-Hard🔥
-Soft🥺
-Drama😭
Era la voz de Jungkook, discutiéndose con alguien.
Con alguien no, con ella.
Tae llegó a su pasillo y caminó incómodo hasta la puerta de su apartamento.
El chico se quedó estático sin saber si entrar o no.
"Están así cada dos por tres...Qué desastre."
Tae suspiró y levantó la cabeza al no escuchar más gritos en casa. Cogió aire y tecleó el código para entrar.
Cerró y se descalzó para caminar por el pequeño recibidor con el corazón en la garganta.
Jungkook era su mejor amigo y verle de esa forma le retorcía el corazón.
—Eh, hola —Tae saludó de nuevo al llegar al salón.
—Eh Hyung...
Se miraron durante unos segundos sabiendo perfectamente que Tae había escuchado el griterío.
Tae intentó sonar distendido y dejó su cartera del trabajo sobre el sofá.
—Claro, pero pido yo al restaurante que me gusta.
—Lo que quieras.
Se desvistió para ponerse el pijama y suspiró con todos esos pensamientos que le embotaban la mente.
Jungkook y él se conocían de toda la vida.
Siempre.
Y ese era el enorme problema.
Que Tae amaba a Jungkook de una forma nada apropiada para dos amigos.
Le deseaba.
Lo hacía desde que el joven cumplió los 16 y empezó a ser más un hombre que un niño.
Sabía lo malo que era para su salud mental estar tan colgado por alguien que no le correspondía, pero...
¿Qué iba a hacer?
Cada vez que Jungkook le miraba con esos ojitos, cuando le regalaba esas sonrisas Tae sentía que perdía todas las batallas.
Tae siguió estudiando mientras que Jungkook iba un poco perdido. El joven trabajó de mil cosas distintas sin encontrar su lugar. Fue camarero, barista, reponedor...Nada.
Ese día empezó la agonía de Tae.
Jungkook empezó a entrar mucho, muchísimo. Hacía cursos, dietas raras y se pasaba el poco tiempo que
Tae iba a combustionar, a explotar o a derretirse. Era un martirio constante y él, que estaba en plenos exámenes finales, era incapaz de concentrarse.
Empezaron a trabajar.
Tae tuvo algún novio, ninguno tan increíble como Jungkook, pero se conformó.
Se lamentaba, pero se desgarró por completo cuando se sacó esa novia oficial.
Hee-Sook.
Y la cosa fue a peor.
Hubo un momento en que Tae y Jungkook aun viviendo en la misma casa, casi no se veían.
Había un espacio enorme entre ellos. Ese espacio se llamaba Hee-Sook.
Luego vino las discusiones a media voz.
Luego los gritos.
Jungkook siempre en silencio.
Y ahora los dos tenían por fin un poco de tiempo para hablar,
Cuando Tae salió de su habitación se encontró a al joven con esa camiseta de manga corta y esos pantalones de deporte, sentado en el sofá mirando hacia el televisor apagado.
—¿Meditando?
Negó con la cabeza y le palmeó la rodilla. Le hacía gracia lo diferentes que eran. Él se conformaba con ropa vieja para dormir mientras que
El de esa noche era azul con franjas blancas.
Se miraron y Jungkook no pudo evitar toquetearle el cabello que le caía a su amigo sobre la frente. Se había puesto las gafas y
El silencio se hizo algo denso y Jungkook apoyó la cabeza en el respaldo para mirarle sin saber cómo expresar lo que se le acumulaba en la garganta.
—¿Estás bien? —La voz suave de Tae le hizo sonreír.
Siempre se daba cuenta de todo.
—Mmm…sí.
La mano del mayor le acarició el brazo desnudo que solo estaba decorado con unos cuantos tatuajes.



